Lilypie Third Birthday tickers

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martes, 31 de enero de 2012

Año nuevo, vida nueva

Se me esta pasando el arroz con esta entrada, pero es que quería hablar de los reyes y no puedo, porque tenemos un pequeño problemita técnico con la cámara, y no tengo fotos, por ahora. Espero poder sacarlas dentro de poco, pero mientras tanto iba pasando el tiempo, y ya no va a ser tiempo de hablar de reyes. Ademas empezaba a tener quejas del tito Alvaro en sus periplos mexicanos por no actualizar el blog, así que pasemos a hablar de mas cosas. Ya volveremos a la Navidad.

Bueno, una única foto navideña, que tengo del móvil, y puedo ponerla: Carlos paseando por la calle con la Nave de los Little Einsteins en sus manos. Este fue su regalo de reyes principal, y todo hay que decir que ha sido un éxito brutal. Excesivo, no lo suelta ni a tiros, le encanta. Y en esta foto y su cara de satisfacción se nota, no?




Bueno, tras este inciso navideño, hablare de otras cosas.

Este finde pasado hemos tenido una experiencia que hasta ahora no habíamos sufrido: hemos estado los cuatro malos a la vez. Unos mas (Carmen y Cristina) y otros menos (Carlos y yo), pero los cuatro con fiebre en un momento determinado. Que fin de semana mas entretenido. No se si nos pasara mucho mas (es posible) pero es poco recomendable. Igual cuando los dos peques tan malos, se ponen muy tontitos con fiebre, que cuando no lo están pero nosotros si, eso es peor ;)

Otras cosas mas entretenidas han sido otros fines de semana: hemos estado mas de un día en el bioparc, por ejemplo, hay que sacarle partido al pase anual. Y estuvimos un día en Benidorm visitando a los abuelos de Albacete que estaban allí pasando unos días, y coincidimos allí con el primo Aarón:




Este si que esta enorme, parecen dos en uno, y eso que solo se llevan tres meses!

Estuvimos jugando en la playa con cubos y palas, el día era muy agradable y estuvimos sin abrigos. Al fondo las abuelas de los peques y de Aarón, mirando pero sin meterse en la arena




Una imagen poco habitual de la playa de Benidorm: Carlitos solo en la playa. Seguro que esta imagen en verano no se consigue




Y para acabar, otra de Carlos con el skyline de la playa de poniente de fondo. ¡Cuanta agua papa!




Ya, ya se que no he contado mucho de todos estas semanas, pero la falta de fotos me ha limitado bastante. Esta entrada era sobre todo para quitarme el mono y para que el tito viera a sus sobrinos aunque fuera en foto. Ya conseguiré arreglar la cámara y volveré a por mas.

Ciao!

lunes, 21 de marzo de 2011

Escapada a Javea

Este fin de semana pasado nos hemos escapado de Valencia, cumpliendo un doble objetivo:

1) Huir de la ciudad en fallas, que es una locura de ruido, follón y gente
2) Hacer alguna escapada, que siempre hablamos de hacerlas y nunca lo hacemos

El caso es que hemos elegido la cercana Jávea para la escapada. Teníamos puntos de Paradores y nos ha salido bastante económico un par de días allí. El hotel está bastante bien, la habitación amplia y con vistas al mar, ¿qué más se puede pedir?



Ha sido un fin de semana muy intenso, hemos hecho un montón de cosas. Claro que ha sido un finde largo porque el viernes lo cogí de vacaciones y nos escapamos tres días en total.

Carlos y Cristina se han portado bastante bien en general, alguna pelea entre hermanos por querer los dos las mismas cosas al mismo tiempo y algunas cabezonerías de Carlos de las de tirarse al suelo. Nada del otro mundo. Teníamos un poco de miedo de las comidas, porque si bien ambos dos (sobre todo Carlos) han empezado ya a comer de todo, la verdad es que va a días y hay momentos en los que no quieren, y entonces no hay manera. Pero no, en general se han portado más o menos bien y han ido comiendo lo que les hemos pedido; algún día hemos tenido que complementar con potito porque a base de aceitunas (¡que pasión por las olivas, Dios!) no se puede vivir bien, pero en general una experiencia positiva. Aquí los tenemos en diversos momentos alimenticios:




Como además el tiempo ha acompañado hemos comido algunos días en terracitas que asomaban al mar. Es un auténtico lujo estar en pleno Marzo sentado en una terracita al solecito viendo el mar con este par de renacuajos portándose bien sentaditos en sus tronas:




Como hizo muy bueno, también estuvimos de paseo por la playa. Tanto por el paseo marítimo como por la playita en sí. Tuvo mucho éxito una vaca de cartón piedra que había en una tienda. Cada vez que pasábamos por allí habñia que ir a tocar el cencerro:



Es curioso cómo los dos peques se parecen tanto en algunas cosas pero son tan distintos en otras. A los dos les encanta el mar, tanto es así que en la habitación del hotel nos pedían una y otra vez que les cogiéramos en bracitos para asomarnos todos a la ventana a mirar el mar a escasos 20 o 30 metros ("hola, mar, hola peces, hola tortugas" decía Cristina). Y en la playa igual, los dos querían verlo de cerca, pero Carlos llegaba al extremo de querer meterse en el agua: había que retenerlo, y él tiraba y tiraba de tí para ir al agua, ¡y está fuerte el niño! Cristina en cambio se acercaba a una distancia pero se enfadaba si la querías acercar más. Carlos en general es más aventurero, Cristina más asustadiza.





Las pelotas se las compramos en un chiringuito de la playa a los dos. Un rato de pelea por la pelota amarilla, vete tú a saber porqué.



Un auténtico futbolista en potencia.

Esto de que Carlos es más aventurero y Cristina más prudente no significa que sean igual de cuidadosos. No. Es muy curioso pero Cristina ya lleva varios accidentes de todo tipo: se ha caido por una escalera (pequeña, de 4-5 escalones), de cabeza del sofá al suelo, varios golpes con chichón incluido... vamos, de todo. Carlos en cambio aún no lleva ni un solo chichón en aún corta vida de Indiana Jones. Tiene mucho cuidado y no se cae nunca. Esto da para una entrada entera pero viene a cuento porque la pobre Cristina el primer día de estancia se cayó de cabeza contra una piedra del jardín del Parador y se hizo un pedazo de chichón en la frente... impresionante. Lloró poco para lo que se había hecho, que estuvimos dudando si llevarla al médico. En las fotos de antes se puede distinguir aún el impacto en la cabeza, aunque ya habían pasado un par de días.

También tuvimos algo de tiempo de hacer visitas a los alrededores. El casco histórico del pueblo no es que sea de un tremendo atractivo turístico pero tiene algunas cosillas que ver; básicamente la iglesia-fortaleza y el entramado de callejuelas para pasear. Aquí está Carlos jugando en un columpio con la iglesia al fondo



También hicimos alguna escapada a los alrededores. Javea tiene una costa bastante bonita, con cabos escarpados como el Cabo de San Antonio o el Cabo de la Nao. Sería más bonito seguramente si no estuviera hiper-urbanizado; pero seguramente también sería mucho más difícil de llegar a ellos para domingueros como nosotros si no fuera por eso. En fin, aquí una muestra de los cuatro desde el cabo de la Nao (¿no tiene este nombre reminiscencias escolares?)



El domingo nos volvimos pronto porque no queríamos que nos tocase atasco a la entrada a la ciudad. Muchos valencianos no-falleros huimos de la gran ciudad en fallas porque es un auténtico caos de ruido, y nos imaginamos que muchos de ellos llegarían a casa el domingo por la tarde. Así que a las cuatro o así nos volvimos a casa. Así pudimos ver al tito Álvaro que se volvía a Londres un rato más tarde. Y el resto de la tarde nos fuimos al Bioparc. Ya he comentado que nos hicimos un par de bonos anuales, así que poodemos acercarnos cualquier día para pasar un rato. Ideal para una tarde de domingo sin plan alternativo.



Los peques se lo pasaron genial. Nos acercamos sin cochecito para poder acceder a la zona de Madagascar (no dejan entrar con carrito porque los lemures, que andan sueltos por ahí, se echan encima). El caso es que tuvimos ocasión de ver varios lemures. Aquí hay un par de ellos:



También vimos a los suricatos (los favoritos de Carlos y Cristina), a un cocodrilo, jirafas, gorilas, flamencos, hipopótamos...



La verdad es que hay cosas muy chulas en el Bioparc. No es por hacerles publicidad, pero hay momentos muy muy interesantes, no te diré yo que sea como participar en un reportaje en medio de la sabana africana, pero casi casi... o si no, véase este baño de los elefantes, visto a escasos diez metros de ellos:



En fin, un fin de semana intenso, lo dicho. Los peques acabaron el domingo reventados, pero es que a nosotros parecía que nos hubiera pasado un camión por encima.

Otro día más, ¡ciao!

martes, 30 de noviembre de 2010

Una de disfraces

Esta va a ser una entrada muy gráfica y con poco texto. Es lo que tiene no tener tiempo pa ná.

Resumen: la semana pasada cuando estuvimos en Albacete pasamos un rato en casa de los titos Pedro y Rocío, y la prima Rocío decidió que era momento de jugar con su prima a disfrazarla de mil cosas. Sacó del aramario todos los disfraces que tiene, que no son pocos, e improvisó unos cuantos más. El resultado aparece en la ristra de fotos siguiente:

De pastorcilla (o Caperucita, o no se muy bien de qué):




Con falda, collar y camiseta de brillantitos (no voy a decir lo que parece):




De princesa:




De otra princesa o personaje de cuento infantil (Rocío decía que iba de cenicienta, creo):




De mosquetera:




De virgencita (véase el muñeco que hace de niño Jesús)




De princesa oriental:




Con la prima María (que se unió a la fiesta también), de otra princesa:




Otra princesa más (y van... se nota cual es la preferencia de las niñas a la hora de disfrazarse):




Ni que decir tiene que Cristina estaba más que encantada con el festival de la moda de la que era protagonista. Le encanta probarse modelitos y mirarse en el espejo, cuanto más con los disfraces. Obsérvesela, por ejemplo, en el siguiente video:



Ni que deicr tiene que vestirla de persona normal para ir a la guarde todos los días es bastante más dificultoso. Si es que se deja hacer todo lo que la prima quiere y más.

Para las primas es como una muñequita, verdad?

El pobre Carlos ha salido poco en esta entrada. El caso es que él pasaba de todo este tema, o al menos presentaba poco interés. Al final el primo Pedro acudió en su ayuda, aunque hay que decir que también el primo Pedro es bastante pasota en cuanto a estos temas (será algo del cromosoma XY o será por otro motivo?) y le disfrazó de poli:



En fin, que tenemos un futuro de disfraces por delante.

Ciao!

domingo, 19 de septiembre de 2010

Vacaciones en la playa (y IV): nuevas experiencias

Bueno, allá vamos con la traca final de las vacaciones.

Empecemos con lo más fuerte: ¡Cristina empezó a caminar solita durante estos días! Ya Carlos había comenzado a andar hace unos meses y de hecho ya es un experto cuyos retos no son mantenerse de pie andando sino pasar al correr y al subir/bajar escalones. Pero Cristina iba un poco por detrás, y aún no se había arrancado sola, aunque sí que andaba mucho de la manita. El caso es que un día estaba yo en nuestro apartamento del hotel, Carmen duchándose y estos dos en la habitación. Yo estaba tras la minicocina haciendo algo y controlando que no hicieran ninguna barrabasada, cuando de pronto veo que Cristina se suelta del sofá donde estaba sujeta de pie y se lanza a andar ¡sola! Lo malo es que iba directa a una pared, peor aún, a una esquina que formaba una columna del edificio. No se si llegué a balbucear algo o si sólo me quedé pasmado y expectante, pero al final se desvió y sólo rozó con el hombro en la pared y no llegó a pasar nada. A partir de ese momento Cristina empezó a caminar solita y desde entonces no ha parado. El video siguiente se filmó el mismo día que hizo la maniobra descrita, desde luego la niña ya estaba preparada, era solo una cuestión de confianza.



Que grandes momentos. Carmen tiene otra versión de los primeros pasos, pero no llegaron a verse. El día anterior al que he descrito ella estaba preparando algo cuando escuchó a sus espaldas unos pasos que llegaron a tocar sus piernas por detras. "Carlitos, quehaces ahí?" o algo sí le dijo, asumiendo que los pasos sólo los podía producir Carlos. Pero no era Carlos sino Cristina. Que sorpresa. Pero no la llegó a ver andar.

Otro de los grandes momentos de las vacaciones (varios momentos en realidad) fue el descubrimiento de los complementos. Cristina especialmente, pero también Carlos, concluyeron que era mucho más divertido llevar gafitas que no hacerlo. Y se lanzaron a ello, obsérvese la serie de fotos que sigue.





Tanto Carlos como Cristina se han sentado en la mayoría de las comidas con nosotros. Esto también es una experiencia relativamente nueva para ellos, aunque ya arrancamos en Arnés.



A los dos peques les gustan mucho las bicis, triciclos, motos para niños, etc etc. Todos estos medios de locomoción infantil les chiflan, y siempre que pueden se acercan a uno. Pues bien, en la playa de Peñíscola hay varios sitios donde alquilan bicicletas, triciclos, o coches de pedales, y he aquí que los primos alquilaron por un rato unos cochecitos de pedales. Pero claro, los dos peques querían montarse también, empujados por sus mayores eso sí, y cuidando de que no se cayeran. Pero no solo no se cayeron sino que se lo pasaron en grande:



Otra gran nueva experiencia: Carlitos con manguitos en la piscina. Que usan con gran habilidad ya los flotadores que les compramos, ya está documentado y explicado en repetidas ocasiones. Pero estos días probamos a ponerles unos manguitos, a ver cómo reaccionaban. Cristina lo verdad es que ni quiso ponerse los manguitos, aunque le gustaban mucho para perseguirlos por la piscina. Sin embargo Carlos no solo los aceptó sino que los disfrutó como un mono:



Como un mono que traga mucha agua, claro está. Al final, aunque se apañaba bastante bien y se lo pasaba en grande, tuvimos que quitárselos porque se estaba bebiendo media piscina. Y eso que, como se puede apreciar en el video, enseguida aprendió que es conveniente mantener la boca cerrada, que si no...

Me dejo seguro otras mil cosas que comentar, pero voy a parar ya de escribir sobre las vacaciones que acabaron hace ya más de tres semanas. Van pasando otras muchas cosas mientras tanto, y algunas de ellas merecen ser contadas, así que a ello me dedicaré los próximos posts.

Hasta la próxima

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Vacaciones en la playa (III): con los primos y otros amiguitos

Como ya mencioné en la primera entrada sobre las vacaciones, estos días estuvimos con abuelos, titos y primos. Afortunadamente para mi salud mental, en un apartahotel con apartamentos separados, no todos juntos y revueltos, pero pasabamos gran parte del dia juntos. Y desde luego una de las cosas que más han disfrutado los peques es haber estado con los primos a todas horas.

Y eso que se llevan unos añitos con la prima Rocío, pero ella está tan encantada con sus primos pequeños (ejerce de prima mayor) que pasa un buen rato con ellos siempre que puede. Pedrete es más pequeño y aunque también está muy atento, a veces también va más por libre. Es de suponer que dentro de dos o tres años estarán también mucho con Pedro, sólo se llevan 2,5 años y esa distancia en poco tiempo no será tanta. Con Rocío se llevan casi 7 años, son muchos y seguro que tarde o temprano les llevan por derroteros diferentes.

Pero por ahora, no tanto:





No se si lo mencionado alguna vez, pero Cristina llevaba unos meses con un cierto rencor hacia el tito Perico. ¿Porqué? Pues no recuerdo bien porqué, pero una vez estaba con él y acabó llorando, y desde entonces siempre que tito Pedro se acercaba a ella ponía pucheros. Pues bien, por fin han hecho las paces:



Uno de los momentos importantes de las vacaciones fue un día que se acercaron a visitarnos unos amigos que se encontraban en Benicassim pasando unos días y con otros que viven en Castellón. Cada uno de ellos tiene a su vez dos niños, así que nos juntamos con 8 niños sin comerlo ni beberlo. La verdad es que nos tendríamos que juntar más a menudo, antes de la llegada de los pequeños nos solíamos juntar los amigos de la universidad periódicamente (una vez al año o así, cada uno vivimos en un sitio), pero ahora es más difícil y se nota, no quedamos tanto. Pero visto como se lo pasaron los niños, hay que repetirlo más amenudo. Y nosotros también



Para acabar, una foto de los 4 primos con sus mamás.



Ya la próxima acabo con las vacaciones, de verdad.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Vacaciones en la playa (II): otras actividades

El estar en la playa de vacaciones no te limita exclusivamente a estar de la playa a la piscina y viceversa. También haces otras cosas, no muchas, pero bueno, algo hay (y no solo dormir la siesta)



Una de las actividades diarias habituales ha sido dar paseos por el (valga la rebuznancia) paseo marítimo. Carlos y Cristina han disfrutado de estos ratos, porque el correteo de ambos dos por allí, semi-libres, y con tantas cosas_7gente que ver, les hacía pasar un muy buen rato. Además en el paseo también había un espectáculo de guiñoles, no excesivamente bueno, pero que a los peques les dejaba hipnotizados por un rato (corto). Lástima que no tengo ninguna foto de esos momentos.

También han descubierto otras diversiones: una de ellas las máquinas de bolitas de esas que hay para niños. No sé de donde han sacado el interés por ellas, porque nosotros no les hemos comprado nunca una bolita con juguete de estas máquinas. Debe ser que están diseñadas para atraer a los niños como la miel a las moscas. Los peques se dirigían a ellas tan pronto las veían. Y menos mal que no les comprábamos nada



También nos dio tiempo a visitar el pueblo de Peñiscola, la parte antigua, vamos. Las cuestas no son lo mejor para pasear con un carrito gemelar, pero qué le vamos a hacer, parece que no hay pueblos con casco antiguo medio interesante que no tenga cuestas. Acordémonos de ese viaje a Cuenca, por ejemplo. El pueblo no está mal, tiene cosas interesantes 8como el Castillo del Papa Luna) y se deja ver. Pero esto del turismo de masas hace que probablemente sea mucho más visitable en Febrero. ¡Que gentío por Dios! Casi que por algunas calles no podías pasar.



Por lo demás tampoco hicimos mucho mas diferente. Los pequeñajos se encargaron de mantenernos ocupados en todo momento y no tuvimos mucho más tiempo para hacer otras visitas cercanas. Salvo alguna cosilla adicional que dejo para próximas entradas.

Aquí están los peques con los abuelos:



Para ir acabando, voy a poner un par de videos que me han hecho mucha gracia. el primero, grabado mientras estábamos deshaciendo la maleta, el primer día; Carlos y cristina se entretenían de la siguiente manera:



Si es que cada vez juegan más juntos y se lo pasan mejor. Sí que es cierto que a veces Carlos es un poco abusón (cuestión de tamaño) y Cristina se agobia un poco. Por eso cuando mejor se lo pasan es cuendo están juntos pero separados, como en el video anterior. O como en este video que sigue a continuación. Es para 'fans' también poeque es un poco largo, pero a mi me encanta. Si es que se lo pasan de bien...



La verdad es que da gusto cuando los ves reirse tanto juntos.

Ya está bien por hoy, otro día más con más historias vacacionales. Chau chau

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Vacaciones en la playa (I): playa y piscina

Hace ya semana y media que volvimos de vacaciones y aún no he podido hacer ninguna entrada sobre ello. Se me acumula el trabajo: en el interín han pasado más cosas, desde el primer día de guardería de los peques (qué gran momento) hasta su estancia en Albacete por la Feria 2010.

Ya hablaré de esas cosas. Por ahora tengo bastante con una serie de entradas sobre las vacaciones en la playa, ya está bien por ahora con eso.

Creo que ya comenté en algún momento que íbamos a estar una semana en Peñíscola con los titos y abuelos de Albacete. Quitando aquel día que estuvimos en Gandía, era la primera vez que los peques estaban en la playa. Así que era una incógnita el cómo iban a reaccionar ante las olas y la arena. La verdad es que en general bastante bien. Cristina demostró algo más de gusto por la arena y Carlos algo más por el agua, pero en general los dos muy bien:





El primer día a Cris le costó un poquito entrar, pero enseguida se lo pasaron mejor. Hay que decir que ese día había un poquito de oleaje, y eso les asustaba un poco. Carlos al principio ponía cara de pocos amigos pero luego se lo iba pasando bien. Al segundo día ya reaccioaban mejor, y ya los últimos días incluso buscaban el agua. Por lo menos a veces.

Claro que Carlitos definitivamente nos mostró lo que era un niño croqueta:



Lo dicho, a veces también se dirigía con decisión al agua... luego cuando llegaban las olas se echaba atrás pero la decisión la tenía igual.



Cristina en cambio prefería quedarse jugando con la arena bajo la sombrilla, e hidratarse periódicamente como recomiendan los médicos. Se sentaba en su 'trono' (esa tumbona hinchable que aparece en la foto) y ahí era feliz. Obsérvese la escasa cantidad de juguetes para jugar en la arena:



En cuanto a la piscina, en el hotel había una no muy grande donde tras la playa nos refrescábamos, sin arena ni sal, aunque con cloro eso sí. Los nanos conocen bien la piscina, por lo que no supuso ninguna novedad para ellos. La disfrutaron eso si, con los primos, lo que sí que era más novedoso.



Para acabar, he aquí a Carlitos en el agua pasándoselo bien con papá.



No creáis que he acabado con las vacaciones, no, habrán más entradas en breve. Ciao!

PD: ¡Mar, no te leo!

viernes, 20 de agosto de 2010

Unos dias en el Vilar Rural de Arnes

Como decía en el post anterior, hemos estado unos pocos dias en un hotel rural en Tarragona, concretamente en Arnés, ya casi en la frontera con Teruel, con la comarca de la Matarranya. Ya dije que se trataba de un hotel básicamente pensado para padres con niños, y tras pasar estos días allí me reafirmo en esta opinión. De hecho, yo creo que no vimos un sólo huésped sin niños. Por cierto que debía haber una oferta especial (que nosotros no pillamos) para mellizos, porque había un mínimo de otras 8 o 9 parejas de mellizos y gemelos. Una pequeña convención, vamos.



Estos días han dado para varias entradas, pero como no creo que vaya a tener para tanto, voy a hacer un post grande y a ver que tal queda.

Antes de nada, un par de comentarios adicionales sobre el hotel:

1) Lo considero bastante recomendable para ir con niños, pero mejor con niños de sobre los 5 años que con pequeñajos como los nuestros de año y medio. Aún así, se lo han pasado muy bien. Carlos y Cristina son muy pequeños para disfrutar de gran parte de las actividades programadas.
2) La verdad es que se lo montan bien para tener mil cosillas con lo que entretener a los peques: animales de granja, piscina, actividades de "guardería", de piscina, de bailes, de juegos,... por tener, tenían hasta palas de arena que te dejaban en recepción.
3) Lo único que hemos echado en falta es un pequeño frigorífico en la habitación para poder guardar allí unos yogures para los peques, pero había una en recepción de uso común para quien quisiera guardar cosas allí
4) El entorno (pueblos de alrededor y naturaleza cercana) nos ha gustado mucho, muy recomendable.

Una de las ventajas de ir a un hotel "para niños" es la hora de comer. En un hotel normal, si vas al restaurante en muchas ocasiones te encuentras con que los peques al cabo de un rato empiezan a comportarse regular, a hacer ruido, lloriquear, etc. Eso te causa algo de angustia cuando la gente de alrededor intenta cenar tranquilamente. En este caso el comedor del hotel estaba invadido por niños, con un cierto guirigay de fondo. Y pasaban dos cosas, la primera que aunque los peques se pusieran algo tontetes, la verdad es que se notaba poco. Y la segunda, que si lo hacían la comprensión de los de alrededor estaba asegurada: lo mismo mañana les pasa a ellos. De todos modos Carlos y Cristina se han comportado muy bien en las comidas y han experimentado con nuevos sabores. Helos aqui sentaditos en sus tronas (otra ventaja de ir a hoteles para niños: no faltan las tronas), picotenado comida del buffet:



No me dirá nadie que no estaban felices de sentarse a cenar con sus papás en la mesa:



Claro que también tenían sus momentos de distracción, no todo es comer comer, hay que alimentar el espíritu también:



Los dos han aprovechado este viaje para probar nuevos sabores. En parte porque un buffet te permite ir cogiendo mil cosillas en pequeñas cantidades para que las probasen, y ha habido algunos éxitos (como los churros para Carlos, o las chuletitas), aunque también varios fracasos. Pero no solo en el hotel, también hemos comido por ahí algún día y los peques también querían disfrutar de nuevos sabores. Como los chopitos:



Obsérvese lo limpita que es la niña. Y eso no se lo hemos ensañado nosotros, le sale de dentro. Las imágenes se tomaron en Valderrobres (o Vall-de-Roures), un pueblo cercano a Arnés, donde fuimos casualmente durante las fiestas de verano, motivo por el que se nota un cierto follón alrededor. La verdad es que tuvimos suerte de encontrar un sitio para comer.

Por cierto que el pueblo es bastante bonito. Hay un puente sobre el rio Matarranya, que permite acceder directamente al casco antiguo, que permite una buena vista:



Hay varios pueblos bonitos en los alrededores, también nos gustó mucho Cretas, e incluso el propio Arnés tiene cositas que ver:



Para los amantes de la naturaleza, la zona también merece la pena de ser visitada. Nosotros es que somos unos domingueros y ni estamos preparados para estas cosas ni lo pretendemos, pero cerca hay unas montañas y unos rios, y unas rutas de caminar que tienen pinta de etsar muy bien. Nosotros nos acercamos (en coche eso sí) a un "Toll" cercano (El Toll de Vidre), una zona donde un riachuelo de por allí froma unas pozas naturales, pequeñas piscinas donde con cierto espíritu (para luchar contra la temperatura del agua) te puedes refrescar contra le calor. La verdad es que la visita nos gustó mucho, supongo que si vas andando o en bici y llegas allí te darán aún más ganas de bañarte. Nosotros no lo hicimos, por varios motivos, el menor de los cuales no era la falta de bañador. Pero el sitio nos encantó:



En todo caso el hotel cuenta con su piscinita para poder refrescarse contra los rigores estivales. Esta ultima semana la verdad es que no ha sido muy rigurosa y al final sólo pudimos hacer uso de la piscina un día. El reto de la estancia simplemente no apetecía, estaba el ambiente fresco. Pero eso sí, Carlitos disfrutó como un mono de esa mañana:



De todos modos una de las estrellas de la estacia en el hotel era la existencia de una pequeña granja, donde los pequeños podían ir a ver a los animales, a darles de comer y a aprender cómo son y cómo se les cuida. Lo dicho, Carlos y Cristina lo hubieran disfrutado más si hubieran sido algo más mayores, pero aún así les encantó. Sobre todo a Carlos, que le daba igual el bicho que fuera, todos le atraían (aunque muy de cerca se retraía un poco). A Cristina le daban más respeto, sobre todo los corderitos que eran muy grandes, pero según iban pasando los días iba pillándole el tranquillo al asunto. Los que más le gustaban a Cris eran los conejos:



No siempre estuvo tan contento con ellos. el primer día reaccionaba así a la cercanía de los conejitos:



Carlos en cambio se acerca a casi cualquier animalejo, entrado en sus recintos y todo:






Bueno, en resumen: buena idea para pasar unos días, nosotros nos lo pasamos bien, aunque creo que tardaremos unos años en volver hasta que estos sean algo más mayores. Y que a nadie se le ocurra ir en plan parejita a este hotel, se puede pegar un tiro ;)

Espero que no tarde mucho en poner otra entrada. No se será tan elefantiásica como esta (perdón) pero es que tantos dias dan para contar mucho. De hecho, me he dejado varias cosas en el tintero que espero poner más adelante.

Ciao!