Si, si, ya se que esto pasó hace una eternidad (más de dos semanas) pero es que no he tenido tiempo de postear nada y la verdad es que es una pena no decir nada sobre este fin de semana en el que tuvimos diversas actividades.
Lo primero hay que decir que los dos peques estuvieron malitos ese fin de semana, con algo de fiebre, pero no lo pasaron tan mal como sería de esperar, a base de Dalsy y/o Apiretal las cosas estas acaban pasando. No tenían muchos más síntomas, moquetes pero no tantos. Será que están cogiendo callo ya ;)
Como ya he contado en alguna ocasión, nos hemos sacado el Bono Berd del Bioparc, así que estamos yendo últimamente bastante a menudo. He aquí una pequeña selección de fotos, de ese fin de semana pero también de algún otro día como este domingo pasado.
Mirando a los avestruces y las cebras (¡qué bien sabe decir Cristina "Cebra"!), sólo se ve un avestruz al findo pero delante de ellos había más:
Bichos diversos tipo jabali y otros:
Elefantes en la tierra:
O en el agua:
Con los suricatos (ya digo que estos tiene muuuuucho éxito con los nanos)
O cerca de los lemures (obsérvese que éstos 'viven' semilibremente por ahí... si lo miras bien puedes ver otro escondido entre la vegetación):
Pero bueno, no sólo de los animales se entretienen Carlos y Cristina. Este fin de semana era un poco especial porque era Halloween. A mi no me gusta demasiado esta tradición foránea, no os vayáis a pensar. Será que me ha pillado ya mayor, no se, pero no me acabo de adaptar a ella. A pesar de todo lo anterior, está claro que a las nuevas generaciones les va a resultar una tradición más. Porque anda que entre todos no se lo estamos inculcando...
El caso es que ya unos dias antes en la guardería nos dijeron que ese dia los llevásemos vestidos sólo de blanco, que era el último día antes de Halloween y querían disfrazarlos a todos de algo apropiado para la fecha. El pobre Carlitos estaba con fiebre esa tarde, así que no fue a la guarde ¡pobrete!, pero Cristina salió de esta guisa:
Menuda fantasmita
Un par de días después en el edificio donde vivimos hubo otra jornada de fiesta de Halloween, unos cuantos niños de la comunidad se disfrazaban (eso pensaba yo) y se hacía una pequeña fiesta. Digo que pensaba yo porque también muchos padres iban disfrazados, y algunos muy currados. Al grano, lo que nos interesa a nosotros es de qué iban los peques.
Cristina de brujita encantadora:
El traje de bruja, en negro y rosa. Con este estaba encantada y no había manera de quitárselo, si se le caía el sombrero se ponía a quejarse para que se lo pusiéramos... está hecha una coqueta... Pero este fue el segundo intento, el primero fue un traje parecido pero con componentes naranjas que no hubo manera que se lo pusiera. En rosa sí, en naranja ni hablar. Como va a ser esta niña.
Y Carlitos de vampirete pillastre:
Aunque la verdad es que parecía más un mix de mago con aficionado del Valencia. Pero hay que decir que hay mucha menos variedad de disfraces para niño que para niña y además menos graciosos (aunque esto vale para la ropa en general de niños)
Otro par de instantáneas de la fiesta:
Por hoy voy a parar. Al final he puesto un montón de fotos. Seguiremos otro día.
Como decía el otro día (vaya, por los días que han pasado casi que parezco Fray Luis de León), la pequeña Zoe nació hace ya casi un par de semanas. Nació con poco peso (apenas 2 kilitos) y adelantándose un mes a la fecha prevista, pero perfectamente formada y con ningún problema de salud. Así que estamos todos muy contentos.
La verdad es que apenas si hemos tenido ocasión de verla: estuvo unos cuantos días ingresada en el hospital en una incubadora y luego se la dieron a sus papás (el tito Jose Ignacio y la tita Ana). En su casa aún no hemos podido verla y en el hospital tan sólo a través de un espejo. Los dos pequeñajos, sus horarios y los del trabajo no dejan muchas oportunidades de visita, pero mañana esperamos poder ir a verla. De todos modos Carlos y Cristina no van a poder ver a la nueva primita, porque con tan poco peso los médicos recomiendan que no tenga mucho contacto con otros niños pequeños, por aquello de que son pequeñas fuentes de bacterias y virus andantes. A nosotros cuando nacieron los peques nos dijeron lo mismo (vaya, hay que recordar que Carlos nación con 2,3 kilos y cristina con 1,7).
He aqui la pequeña en el hospital a través del cristal. Cristina, aunque no se la ve, no perdía ripio, y estaba muy muy atenta a la primita. Carlos, en su linea, algo más pasota
Carlos y Cristina están en una edad en la que están descubriendo el mundo. Muchas primeras experiencias se acumulan estos meses. Ellos las encuentran a veces divertidas, otras para olvidar cuanto antes, aunque nosotros intentamos que sean las más posibles divertidas.
El caso es que esta entrada se va a centrar en algunos de esos momentos divertidos. Cada vez hacen más tonterías y nos reímos más con ellos, hay que compartirlo con el mundo.
Por ejemplo, el otro día nos invitaron a un cumpleaños de los hijos de unos amigos (no, no es que sean mellizos también, son dos niños de dos matrimonios amigos distintos pero que nacieron casualmente el mismo dia, así que lo celebraban juntos). La celebración tuvo lugar en un sitio de esos de piscina de bolas, y era la primera vez que los peques se encontraban con estas diversiones. Les gustaron, un poco más a Carlos que a Cristina, creo yo, pero es mejor juzgar por uno mismo, así que aquí añado unas cuantas fotos del acontecimiento.
La primera, los dos en la piscina de bolas jugando sin más, en los primeros momentos recién introducidos en las bolas:
Más, de Carlitos un rato después, ya habiendo comprendido la gracia de las bolitas y habiendo pasado ya un buen rato bien divertido:
Otra, de Carlos pillado in fraganti tirando un par de bolas fuera de la piscina. Obsérvese la cara de esfuerzo de tirar las bolas, combinada con la de pillastre que sabe que está haciendo algo que específicamente su papá le ha dicho que no haga.
La siguiente es de Cristina. No se si lo he dicho en alguna ocasión, pero como niña que es le encantan las cosas de princesa y en color rosa (yo no se si esto es cultural o genético, pero esto es así en el 90% de los casos). Pilló por la fiesta la diadema de una niña y la cogió 'prestada'. Iba más feliz que una perdiz, ella, con su diadema por la fiesta.
Otra de Cristina, esta no se muy bien cómo calificarla. ¿Deseos de que el tiempo pase rápido?¿Imitando a mamá? Quiero pensar que es aún un pelín jóven para eso. En fin, admito sugerencias.
Al final se sentaron en la mesa con el resto de los niños a merendar. Claro que ellos no merendaron los bocadillos que se metieron entre pecho y espalda los demás (Carlos y Cris eran de los más pequeños de la fiesta), pero puedo asegurar que pocas veces he visto a un niño de año y medio comer tantos gusanitos, patatas, etc como Cristina esa tarde. Sólo en algunos momentos me recordaba a su primo Pedro. Al final se quedó ahí sentada la última mientras todos los demás niños se habían ido ya a jugar, y seguía comiendo.
Por cierto que Carlos luego iba por ahí repelando los restos de los bocadillos que el resto de los niños se habían dejado. Iba buscando restos de chorizo ¡aguanta tú! como un auténtico Carpanta de la vida.
Otros momentos divertidos, ya alejados de la fiesta que mencionaba antes, tienen lugar cada vez que vamos a Albacete en el salón de los abuelos. No se muy bien de donde ha salido un tubo flexible de esos por donde se pueden meter y salir por el otro lado. Pues bien, Carlitos lo disfruta como pocos otros juegos. Se lo pasa en grande, pasando por dentro, de un lado a otro, por fuera, empujándolo para que ruede, o persiguiendo a su hermana cuando se mete dentro. Se lo pasa en grande. He aquí su culete pasando por el túnel.
Otra de las mayores diversiones de las últimas semanas es que los peques han descubierto a los famosos Cantajuegos. A mi la verdad es que me gustan poco: las dichosas cancioncitas se me meten entre ceja y ceja y no puedo quitármelas de encima. Pero a los nanos (sobre todo a Cristina) les encantan. Para muestra un par de botones, en formato video.
Paciencia. Pero todo lo compensa verles pasárselo tan bien con las cancioncitas. Y es un consuelo saber que aún no tienen edad para pedir llevarles a ver un concierto de esta gente, porque el otro día estuvieron en Valencia, y en Diciembre vuelven... brrr que miedo da esto.
Otro dia seguiremos con más. ¡Ciao!
PD: Ya estaba esto casi redactado cuando este fin de semana ha llegado una nueva incorporación a la familia: la pequeña Zoe, prima de los peques, hija de los titos Jose Ignacio y Ana, ha decidido adelantarse un mes a su llegada prevista. ¡Bienvenida! Ya pondré algo más en la próxima entrada, pero como adelanto, sólo decir que todo ha ido bien excepto que aún no he podido conocerla en persona, por motivos varios.
Además, parece que este fin de semana debe de ser luna llena, porque en paralelo, en Albacete, han venido al mundo Paula y Lua, primas segundas de los peques. ¡Bienvenidas también! A ver si podemos ir a verlas pronto.
Ando escaso ultimamente de tiempo; escaso para casi todo, y esto de postear es una de esas cosas que vas dejando para luego porque realmente no es muy importante. Así que se pasan los dias y van pasando cosas y nunca me da tiempo a poner algo aquí.
El signo de los tiempos, supongo.
En fin, dejemonos de lamentos y vayamos al grano. ¿Qué han estado haciendo estas semanas los peques? Bueno, lo principal es terminar de adaptarse a la guardería, cosa no trivial en absoluto. Carlos sigue un poco quejicoso cuando entra, pero luego se lo pasa muy bien y sale hecho un campeón. Da gusto ir a recogerlo, se te echa en brazos corriendo y riendo. Cristina casi nunca llora (bueno, esta semana ha tenido algún día tontito, pero es la excepción), y también sale muy contenta. Están ya aprendiendo cosas: a pintar (si se le puede llamar así), a sentarse cuando toca (Carlitos no hace mucho caso, pero ya llegará), a hacer manualidades (que supongo que en realidad hacen sus 'profesoras')... Cristina está muy colaboradora y Carlos en su linea de ir por libre, pero los dos muy bien. ¡están de mayores ya!
Sigo sin tener fotos ni videos de su estancia en la guarde, pero todo llegará.
Lo que si se está cumpliendo es la máxima de que es entrar en la guardería y empezar los mocos. Tanto es así que esta ultima semana Carlos ha estado incluso con antibióticos, pero los dos han estado pachuchos de tos y mocos. Aqui los tenemos esperando a que su pediatra les atienda:
En otro orden de cosas, hoy he llevado por primera vez a Carlitos a la peluquería. El renacuajo tenía unos pelos pelín largos, no se los habíamos cortado nunca desde que nació y ya a estas alturas parecía ya casi el Camarón de la Isla. Se ha portado como un campeón y ha aguantado (csi) todo el tiempo sentadito y sin moverse mucho. La chica que le cortaba el pelo se sorprendió de lo bien que se portaba. No si ya digo yo que se portan mejor fuera de casa siempre.
Hace un par de semana estuvimos en Albacete, y estuvimos celebrando el bautizo (o casi) del primo Valerio, de quien ya he hablado alguna vez. Si es que el tiempo pasa que es una barbaridad, y este mozalbete ya está mayor mayor. El caso es que nos juntamos ahí hasta el apuntador, incluyendo todos los primos pequeños y mayores, y los primos de Carmen, y sus tíos. Incluyedo por cierto a dos que van a ser papás en las próximas semanas (si a eso añadimos la próxima paternidad del tito Jose Ignacio, los nanos se van a hartar de primos pequeños en muy poquito tiempo). Entre los asistentes estaba el primo Aarón, de quien también he hablado en más de una ocasión. Carlos y Cristina se llevan sólo tres meses con Aarón, por lo que es casi seguro que de mayores van a ser compañeros habituales de pillerías. Hé aquí a Carlos y Aarón ¿son o no son un par de Zipi y Zape?
No tengo mucho más que contar. Nuestros días de diario son de poco contar, y los fines de semana últimos, entre enfermedades de los peques o de sus padres (sí, este fin de semana su mamá está pachucheta) lo cierto es que no hacemos demasiadas cosas que merezcan contarse. esperemos mejorar en próximas entregas
Para acabar voy a poner un video de un anuncio cuyo enlace alguien me envió hace poco y que me gustó. Estoy bastante de acuerdo con el mensaje, la verdad.
Ha pasado ya más de un mes desde el fin de lo que contaba en la última entrada. Si es que ya casi ni me acuerdo de las vacaciones, tanto tiempo ha pasado ya. Y no he contado nada de lo que nos ha ido pasando este mes, así que voy a intentar compensarlo un poco.
Lo primero, y lo más importante como novedad en la vida de los peques (y en la nuestra casi que también) es que ¡por fin! han empezado a ir a la guardería. No tengo mucha documentación gráfica que publicar acerca del primer día de 'cole', lo único es esta foto que les hicimos con el movil de momentos antes de dejarles allí solitos:
El primer día no lloraron ninguno de los dos, por lo menos cuando les dejamos allí solitos, más tarde al parecer sí que lloraron un rato. Al salir, los dos echaron una llorera al vernos, pero se les pasó pronto. El dia siguiente es peor, porque ya saben a donde van ("Pero bueno, lo de ayer se va a repetir?", parece que decían), así que lloraron un poquito más. Pero se ha ido adaptando y ahora ya sólo ocasionalmente se escucha algún lloro.
Yo hubiera jurado que quien más fácilmente se iba a adaptar a esta nueva rutina iba a ser Carlos, pero sorpresas te da la vida, la verdad es que Cristina lo lleva mejor que su hermano. Entendámonos, lo llevan muy bien los dos, pero a Cristina la dejas en el suelo y se va ella andando solita hasta su clase, y tan feliz. Carlos en cambio a veces reniega un poco, aunque luego se lo pasa muy bien y sale super feliz al acabar. De hecho, es una gozada ir a recogerlos porque se te tiran encima riendo.
Otra cosa que hemos hecho estos dias es ir al Bioparc. Nos hemos hecho un BonoBerd (es un pase anual) para Carmen y para mi, de modo que podemos ir cualquier dia que estemos aburridos con los peques. Además, como nos pilla cerca de casa, es casi como ir a dar un paseo, nos plantamos allí y vemos los monos o los elefantes o lo que sea, no hace flata dedicarle el dia entero para aprovechar la entrada.
A los nanos les gustó mucho ver a los animales, la verdad es que alucinaban con algunos de ellos. La jirafa, los suricatos o los rinocerontes tuvieron mucho éxito, pero en general se lo pasaron muy bien.
Otra cosa a contar: Carlos y Cristina en la feria de Albacete. Los primeros dias de septiembre tiene lugar la Feria de Albacete, y Carmen estuvo unos días allí con los peques mientras su padre trabajaba en Valencia. Como puede verse en las fotos, los abuelos les vistieron con trajes regionales, a ellos y al resto de primos. A mi la verdad es que esto de los localismos y regionalismos no me hace mucha gracia, qué le voy a hacer, pero bueno, ahí queda el registro gráfico para demostrar que están guapos vestidos de lo que les vistas.
Y ya para acabar, añadiré una foto por la que el tito Álvaro seguramente quiera matarme. Pero es que me hace gracia. Álvaro intentando hacerse unas fotos con sus dos sobrinos, Cristina muy pacífica, pero Carlos un poco nervioso. Auténtico.
Bueno, allá vamos con la traca final de las vacaciones.
Empecemos con lo más fuerte: ¡Cristina empezó a caminar solita durante estos días! Ya Carlos había comenzado a andar hace unos meses y de hecho ya es un experto cuyos retos no son mantenerse de pie andando sino pasar al correr y al subir/bajar escalones. Pero Cristina iba un poco por detrás, y aún no se había arrancado sola, aunque sí que andaba mucho de la manita. El caso es que un día estaba yo en nuestro apartamento del hotel, Carmen duchándose y estos dos en la habitación. Yo estaba tras la minicocina haciendo algo y controlando que no hicieran ninguna barrabasada, cuando de pronto veo que Cristina se suelta del sofá donde estaba sujeta de pie y se lanza a andar ¡sola! Lo malo es que iba directa a una pared, peor aún, a una esquina que formaba una columna del edificio. No se si llegué a balbucear algo o si sólo me quedé pasmado y expectante, pero al final se desvió y sólo rozó con el hombro en la pared y no llegó a pasar nada. A partir de ese momento Cristina empezó a caminar solita y desde entonces no ha parado. El video siguiente se filmó el mismo día que hizo la maniobra descrita, desde luego la niña ya estaba preparada, era solo una cuestión de confianza.
Que grandes momentos. Carmen tiene otra versión de los primeros pasos, pero no llegaron a verse. El día anterior al que he descrito ella estaba preparando algo cuando escuchó a sus espaldas unos pasos que llegaron a tocar sus piernas por detras. "Carlitos, quehaces ahí?" o algo sí le dijo, asumiendo que los pasos sólo los podía producir Carlos. Pero no era Carlos sino Cristina. Que sorpresa. Pero no la llegó a ver andar.
Otro de los grandes momentos de las vacaciones (varios momentos en realidad) fue el descubrimiento de los complementos. Cristina especialmente, pero también Carlos, concluyeron que era mucho más divertido llevar gafitas que no hacerlo. Y se lanzaron a ello, obsérvese la serie de fotos que sigue.
Tanto Carlos como Cristina se han sentado en la mayoría de las comidas con nosotros. Esto también es una experiencia relativamente nueva para ellos, aunque ya arrancamos en Arnés.
A los dos peques les gustan mucho las bicis, triciclos, motos para niños, etc etc. Todos estos medios de locomoción infantil les chiflan, y siempre que pueden se acercan a uno. Pues bien, en la playa de Peñíscola hay varios sitios donde alquilan bicicletas, triciclos, o coches de pedales, y he aquí que los primos alquilaron por un rato unos cochecitos de pedales. Pero claro, los dos peques querían montarse también, empujados por sus mayores eso sí, y cuidando de que no se cayeran. Pero no solo no se cayeron sino que se lo pasaron en grande:
Otra gran nueva experiencia: Carlitos con manguitos en la piscina. Que usan con gran habilidad ya los flotadores que les compramos, ya está documentado y explicado en repetidas ocasiones. Pero estos días probamos a ponerles unos manguitos, a ver cómo reaccionaban. Cristina lo verdad es que ni quiso ponerse los manguitos, aunque le gustaban mucho para perseguirlos por la piscina. Sin embargo Carlos no solo los aceptó sino que los disfrutó como un mono:
Como un mono que traga mucha agua, claro está. Al final, aunque se apañaba bastante bien y se lo pasaba en grande, tuvimos que quitárselos porque se estaba bebiendo media piscina. Y eso que, como se puede apreciar en el video, enseguida aprendió que es conveniente mantener la boca cerrada, que si no...
Me dejo seguro otras mil cosas que comentar, pero voy a parar ya de escribir sobre las vacaciones que acabaron hace ya más de tres semanas. Van pasando otras muchas cosas mientras tanto, y algunas de ellas merecen ser contadas, así que a ello me dedicaré los próximos posts.
Como ya mencioné en la primera entrada sobre las vacaciones, estos días estuvimos con abuelos, titos y primos. Afortunadamente para mi salud mental, en un apartahotel con apartamentos separados, no todos juntos y revueltos, pero pasabamos gran parte del dia juntos. Y desde luego una de las cosas que más han disfrutado los peques es haber estado con los primos a todas horas.
Y eso que se llevan unos añitos con la prima Rocío, pero ella está tan encantada con sus primos pequeños (ejerce de prima mayor) que pasa un buen rato con ellos siempre que puede. Pedrete es más pequeño y aunque también está muy atento, a veces también va más por libre. Es de suponer que dentro de dos o tres años estarán también mucho con Pedro, sólo se llevan 2,5 años y esa distancia en poco tiempo no será tanta. Con Rocío se llevan casi 7 años, son muchos y seguro que tarde o temprano les llevan por derroteros diferentes.
Pero por ahora, no tanto:
No se si lo mencionado alguna vez, pero Cristina llevaba unos meses con un cierto rencor hacia el tito Perico. ¿Porqué? Pues no recuerdo bien porqué, pero una vez estaba con él y acabó llorando, y desde entonces siempre que tito Pedro se acercaba a ella ponía pucheros. Pues bien, por fin han hecho las paces:
Uno de los momentos importantes de las vacaciones fue un día que se acercaron a visitarnos unos amigos que se encontraban en Benicassim pasando unos días y con otros que viven en Castellón. Cada uno de ellos tiene a su vez dos niños, así que nos juntamos con 8 niños sin comerlo ni beberlo. La verdad es que nos tendríamos que juntar más a menudo, antes de la llegada de los pequeños nos solíamos juntar los amigos de la universidad periódicamente (una vez al año o así, cada uno vivimos en un sitio), pero ahora es más difícil y se nota, no quedamos tanto. Pero visto como se lo pasaron los niños, hay que repetirlo más amenudo. Y nosotros también
Para acabar, una foto de los 4 primos con sus mamás.
Ya la próxima acabo con las vacaciones, de verdad.
El estar en la playa de vacaciones no te limita exclusivamente a estar de la playa a la piscina y viceversa. También haces otras cosas, no muchas, pero bueno, algo hay (y no solo dormir la siesta)
Una de las actividades diarias habituales ha sido dar paseos por el (valga la rebuznancia) paseo marítimo. Carlos y Cristina han disfrutado de estos ratos, porque el correteo de ambos dos por allí, semi-libres, y con tantas cosas_7gente que ver, les hacía pasar un muy buen rato. Además en el paseo también había un espectáculo de guiñoles, no excesivamente bueno, pero que a los peques les dejaba hipnotizados por un rato (corto). Lástima que no tengo ninguna foto de esos momentos.
También han descubierto otras diversiones: una de ellas las máquinas de bolitas de esas que hay para niños. No sé de donde han sacado el interés por ellas, porque nosotros no les hemos comprado nunca una bolita con juguete de estas máquinas. Debe ser que están diseñadas para atraer a los niños como la miel a las moscas. Los peques se dirigían a ellas tan pronto las veían. Y menos mal que no les comprábamos nada
También nos dio tiempo a visitar el pueblo de Peñiscola, la parte antigua, vamos. Las cuestas no son lo mejor para pasear con un carrito gemelar, pero qué le vamos a hacer, parece que no hay pueblos con casco antiguo medio interesante que no tenga cuestas. Acordémonos de ese viaje a Cuenca, por ejemplo. El pueblo no está mal, tiene cosas interesantes 8como el Castillo del Papa Luna) y se deja ver. Pero esto del turismo de masas hace que probablemente sea mucho más visitable en Febrero. ¡Que gentío por Dios! Casi que por algunas calles no podías pasar.
Por lo demás tampoco hicimos mucho mas diferente. Los pequeñajos se encargaron de mantenernos ocupados en todo momento y no tuvimos mucho más tiempo para hacer otras visitas cercanas. Salvo alguna cosilla adicional que dejo para próximas entradas.
Aquí están los peques con los abuelos:
Para ir acabando, voy a poner un par de videos que me han hecho mucha gracia. el primero, grabado mientras estábamos deshaciendo la maleta, el primer día; Carlos y cristina se entretenían de la siguiente manera:
Si es que cada vez juegan más juntos y se lo pasan mejor. Sí que es cierto que a veces Carlos es un poco abusón (cuestión de tamaño) y Cristina se agobia un poco. Por eso cuando mejor se lo pasan es cuendo están juntos pero separados, como en el video anterior. O como en este video que sigue a continuación. Es para 'fans' también poeque es un poco largo, pero a mi me encanta. Si es que se lo pasan de bien...
La verdad es que da gusto cuando los ves reirse tanto juntos.
Ya está bien por hoy, otro día más con más historias vacacionales. Chau chau
Hace ya semana y media que volvimos de vacaciones y aún no he podido hacer ninguna entrada sobre ello. Se me acumula el trabajo: en el interín han pasado más cosas, desde el primer día de guardería de los peques (qué gran momento) hasta su estancia en Albacete por la Feria 2010.
Ya hablaré de esas cosas. Por ahora tengo bastante con una serie de entradas sobre las vacaciones en la playa, ya está bien por ahora con eso.
Creo que ya comenté en algún momento que íbamos a estar una semana en Peñíscola con los titos y abuelos de Albacete. Quitando aquel día que estuvimos en Gandía, era la primera vez que los peques estaban en la playa. Así que era una incógnita el cómo iban a reaccionar ante las olas y la arena. La verdad es que en general bastante bien. Cristina demostró algo más de gusto por la arena y Carlos algo más por el agua, pero en general los dos muy bien:
El primer día a Cris le costó un poquito entrar, pero enseguida se lo pasaron mejor. Hay que decir que ese día había un poquito de oleaje, y eso les asustaba un poco. Carlos al principio ponía cara de pocos amigos pero luego se lo iba pasando bien. Al segundo día ya reaccioaban mejor, y ya los últimos días incluso buscaban el agua. Por lo menos a veces.
Claro que Carlitos definitivamente nos mostró lo que era un niño croqueta:
Lo dicho, a veces también se dirigía con decisión al agua... luego cuando llegaban las olas se echaba atrás pero la decisión la tenía igual.
Cristina en cambio prefería quedarse jugando con la arena bajo la sombrilla, e hidratarse periódicamente como recomiendan los médicos. Se sentaba en su 'trono' (esa tumbona hinchable que aparece en la foto) y ahí era feliz. Obsérvese la escasa cantidad de juguetes para jugar en la arena:
En cuanto a la piscina, en el hotel había una no muy grande donde tras la playa nos refrescábamos, sin arena ni sal, aunque con cloro eso sí. Los nanos conocen bien la piscina, por lo que no supuso ninguna novedad para ellos. La disfrutaron eso si, con los primos, lo que sí que era más novedoso.
Para acabar, he aquí a Carlitos en el agua pasándoselo bien con papá.
No creáis que he acabado con las vacaciones, no, habrán más entradas en breve. Ciao!
Como decía en el post anterior, hemos estado unos pocos dias en un hotel rural en Tarragona, concretamente en Arnés, ya casi en la frontera con Teruel, con la comarca de la Matarranya. Ya dije que se trataba de un hotel básicamente pensado para padres con niños, y tras pasar estos días allí me reafirmo en esta opinión. De hecho, yo creo que no vimos un sólo huésped sin niños. Por cierto que debía haber una oferta especial (que nosotros no pillamos) para mellizos, porque había un mínimo de otras 8 o 9 parejas de mellizos y gemelos. Una pequeña convención, vamos.
Estos días han dado para varias entradas, pero como no creo que vaya a tener para tanto, voy a hacer un post grande y a ver que tal queda.
Antes de nada, un par de comentarios adicionales sobre el hotel:
1) Lo considero bastante recomendable para ir con niños, pero mejor con niños de sobre los 5 años que con pequeñajos como los nuestros de año y medio. Aún así, se lo han pasado muy bien. Carlos y Cristina son muy pequeños para disfrutar de gran parte de las actividades programadas. 2) La verdad es que se lo montan bien para tener mil cosillas con lo que entretener a los peques: animales de granja, piscina, actividades de "guardería", de piscina, de bailes, de juegos,... por tener, tenían hasta palas de arena que te dejaban en recepción. 3) Lo único que hemos echado en falta es un pequeño frigorífico en la habitación para poder guardar allí unos yogures para los peques, pero había una en recepción de uso común para quien quisiera guardar cosas allí 4) El entorno (pueblos de alrededor y naturaleza cercana) nos ha gustado mucho, muy recomendable.
Una de las ventajas de ir a un hotel "para niños" es la hora de comer. En un hotel normal, si vas al restaurante en muchas ocasiones te encuentras con que los peques al cabo de un rato empiezan a comportarse regular, a hacer ruido, lloriquear, etc. Eso te causa algo de angustia cuando la gente de alrededor intenta cenar tranquilamente. En este caso el comedor del hotel estaba invadido por niños, con un cierto guirigay de fondo. Y pasaban dos cosas, la primera que aunque los peques se pusieran algo tontetes, la verdad es que se notaba poco. Y la segunda, que si lo hacían la comprensión de los de alrededor estaba asegurada: lo mismo mañana les pasa a ellos. De todos modos Carlos y Cristina se han comportado muy bien en las comidas y han experimentado con nuevos sabores. Helos aqui sentaditos en sus tronas (otra ventaja de ir a hoteles para niños: no faltan las tronas), picotenado comida del buffet:
No me dirá nadie que no estaban felices de sentarse a cenar con sus papás en la mesa:
Claro que también tenían sus momentos de distracción, no todo es comer comer, hay que alimentar el espíritu también:
Los dos han aprovechado este viaje para probar nuevos sabores. En parte porque un buffet te permite ir cogiendo mil cosillas en pequeñas cantidades para que las probasen, y ha habido algunos éxitos (como los churros para Carlos, o las chuletitas), aunque también varios fracasos. Pero no solo en el hotel, también hemos comido por ahí algún día y los peques también querían disfrutar de nuevos sabores. Como los chopitos:
Obsérvese lo limpita que es la niña. Y eso no se lo hemos ensañado nosotros, le sale de dentro. Las imágenes se tomaron en Valderrobres (o Vall-de-Roures), un pueblo cercano a Arnés, donde fuimos casualmente durante las fiestas de verano, motivo por el que se nota un cierto follón alrededor. La verdad es que tuvimos suerte de encontrar un sitio para comer.
Por cierto que el pueblo es bastante bonito. Hay un puente sobre el rio Matarranya, que permite acceder directamente al casco antiguo, que permite una buena vista:
Hay varios pueblos bonitos en los alrededores, también nos gustó mucho Cretas, e incluso el propio Arnés tiene cositas que ver:
Para los amantes de la naturaleza, la zona también merece la pena de ser visitada. Nosotros es que somos unos domingueros y ni estamos preparados para estas cosas ni lo pretendemos, pero cerca hay unas montañas y unos rios, y unas rutas de caminar que tienen pinta de etsar muy bien. Nosotros nos acercamos (en coche eso sí) a un "Toll" cercano (El Toll de Vidre), una zona donde un riachuelo de por allí froma unas pozas naturales, pequeñas piscinas donde con cierto espíritu (para luchar contra la temperatura del agua) te puedes refrescar contra le calor. La verdad es que la visita nos gustó mucho, supongo que si vas andando o en bici y llegas allí te darán aún más ganas de bañarte. Nosotros no lo hicimos, por varios motivos, el menor de los cuales no era la falta de bañador. Pero el sitio nos encantó:
En todo caso el hotel cuenta con su piscinita para poder refrescarse contra los rigores estivales. Esta ultima semana la verdad es que no ha sido muy rigurosa y al final sólo pudimos hacer uso de la piscina un día. El reto de la estancia simplemente no apetecía, estaba el ambiente fresco. Pero eso sí, Carlitos disfrutó como un mono de esa mañana:
De todos modos una de las estrellas de la estacia en el hotel era la existencia de una pequeña granja, donde los pequeños podían ir a ver a los animales, a darles de comer y a aprender cómo son y cómo se les cuida. Lo dicho, Carlos y Cristina lo hubieran disfrutado más si hubieran sido algo más mayores, pero aún así les encantó. Sobre todo a Carlos, que le daba igual el bicho que fuera, todos le atraían (aunque muy de cerca se retraía un poco). A Cristina le daban más respeto, sobre todo los corderitos que eran muy grandes, pero según iban pasando los días iba pillándole el tranquillo al asunto. Los que más le gustaban a Cris eran los conejos:
No siempre estuvo tan contento con ellos. el primer día reaccionaba así a la cercanía de los conejitos:
Carlos en cambio se acerca a casi cualquier animalejo, entrado en sus recintos y todo:
Bueno, en resumen: buena idea para pasar unos días, nosotros nos lo pasamos bien, aunque creo que tardaremos unos años en volver hasta que estos sean algo más mayores. Y que a nadie se le ocurra ir en plan parejita a este hotel, se puede pegar un tiro ;)
Espero que no tarde mucho en poner otra entrada. No se será tan elefantiásica como esta (perdón) pero es que tantos dias dan para contar mucho. De hecho, me he dejado varias cosas en el tintero que espero poner más adelante.
Parecía que nunca iba a llegar, pero por fin estamos unos días de vacaciones. Como voy a estar dos semanas sin trabajar, y la segunda ya la tenemos comprometida en unos días en Peniscola con los cuñados, pues estos primeros días nos hemos buscado algo diferente.
Hemos rebuscado entre alternativas de turismo rural que permitan ir con niños, y hemos encontrado in sitio muy adecuado para estos casos, se llama el Vilar Rural de Arnés, está en el sur de Tarragona, pegado a Teruel, y es como digo en el título de la entrada el pueblo de los ninos.
La verdad es que se trata de un hotel muy orientado a venir con niños: tiene animadores infantiles, una pequeña granja donde los peques ven animales de cerca (y hasta les dan de comer), un huerto para ver como nacen las cosas que luego se comen, piscina, actividades para niños cada dos por tres... vamos que esto lo debió de parir algún avisado empresario hotelero que acababa de tener descendencia... donde me gustaría llevarlos? Se preguntaría. Y de esa pregunta nacerían estos hoteles. Plural, sí porque hay otros dos.
El caso es que aqui sólo vienen familias con niños, está lleno pero exclusivamente de niños con sus papás. Aquí son los reyes.
Llevamos aquí sólo unas horas, pero nuestra primera impresión es buena. Los peques son un poco demasiado pequeños para disfrutar de todas las actividades (y en algún caso hasta al revés, como hace un rato que Cristina se asustado mucho cuando una chica disfrazada de bruja ha intentado acercarse a ella) pero creo que lo pasarán bien.
Escribo esto con el teclado tactil de mi móvil Android, lo cual es un poco pesado, así que no me extiendo más. Cuando vuelva contaré más cosas y pondremos alguna foto.
Los peques están malitos estos días, pobretes míos. Ya dije el post pasado que los dos, aunque sobre todo Cristina, estaban regular, pero han terminado de ponerse malitos, con fiebre los dos. Aunque eso si, por ahora en dias alternos. Un dia Cristina, otro dia Carlos, al dia siguiente parece que los dos andan mejor, al otro Cristina con fiebre igual. Vaya.
El caso es que llevaban unos dias con tos, y por eso no les habiamos vuelto a bajar a la piscina, aunque en la piscina de casa el agua está tan caliente que tampoco creo que les afectase, yo creo que está más caliente que la que les ponemos para bañarles. Pero por prudencia no les hemos bajado en toda la semana pasada ni esta. Pero el jueves de la semana pasada Cristina tuvo algo de fiebre, no mucha, y durante el fin de semana ha tenido algo más. Carlos parecía que se iba librando, aunque tuvo unas decimillas el miércoles, pero el martes pasado tuvo un subidón subidón.
Hemos estado varias veces en el pediatra, que les ha recetado antibióticos, pero no acaban de ponerse bien. Si siguen así habrá que volver otra vez más.
Para más inri Cristina ha estado con problemas de estreñimiento, y un día ya tuvimos que ir al hospital a que la vieran porque llevaba varios días sin hacer nada, sin reaccionar ni con supositorios de glicerina, ni estimulándola ni nada de nada. A la pobrecita le tuvieron que poner dos enemas, primero uno y, tras una radiografía para ver porqué no funcionaba, luego otro más grande. Lo pasó fatal fatal. Esperamos que con la pequeña reorientación de la dieta y algo de fibra adicional sea capaz de hacerlo por sí misma a partir de ahora.
En cuanto a las escasas actividades lúdicas de estos días, el domingo pasado estuvimos en una fiesta de cumpleaños de una amiguito de los peques. Bueno, esto de amiguito es un decir, porque se ignoran mutuamente bastante, pero esperamos que lleguen a ser amigos tarde o temprano. Se llama Fran, y es uno de los niños de la urbanización donde vivimos, cumplía un añito.
A los dos les gustaron mucho los juguetes que había por la sala, algunos del propio Fran, otros de otros niños que habían en el cumpleaños. el juguete más celebrado era el triciclo este:
Bueno, nosotros seguimos en la enfermería. A ver si se nos recuperan pronto que vaya veranito que están pasando los pobres. Todo el invierno sin ir al médico, y va y llega el verano y mira.