El fin de semana pasado estuvimos en Albacete, tocaba porque Carmen había estado mala la semana anterior y no pudimos irnos, asi que este finde tuvimos una agenda apretada.
El viernes, estuvimos en el paseo de la Feria de Albacete, donde se colocan a estas alturas del año decenas de terrazas donde ir a tomar unas cervecitas y cenar de picoteo. Allí estuvimos, y los peques se lo pasaron en grande. Deberían haberse dormido, porque era tarde, pero no hubo manera, y al final se unieron a la fiesta. Los primos estuvieron bailando con la musica, y Cristina no pudo ser menos, ayudada por el tito Pedro, eso sí:
El sábado estuvimos cenando en un merendero. En Albacete es muy típico, las noches de verano, salir a las afueras de la ciudad a cenar en unos lugares llamados "merenderos". Que no es lo que yo entiendo por tal nombre sino unas terrazas de verano donde puedes cenar a la fresca que cae al bajar el sol. A las afueras hay varios, y siempre hace más fresquito que en el centro de la ciudad. Nos pusimos morados como era de esperar.
Finalmente, el domingo estuvimos con los titos y los primos Pedro y Rocío en el Parador Nacional. Habíamos quedado con el primo Aarón y sus papás para ir a la piscina pero por motivos diversos al final no pudieron ir, así que nos decidimos a ir a la piscina del parador, donde es posible ir a la piscina aun sin estar alojado. Eso sí, el precio es prohibitivo, pero si te quedas a comer en el mismo Parador te hacen un 50% de descuento.
Como era de esperar, la comida tampoco fue ligera. Fantástico para mi régimen de mantenimiento, estos dos últimos meses gané 2,3 kg, y claro, seguramente esto de comer a todas horas cada vez que voy a Albacete tiene algo que ver.
Esta semana los peques han estado pachuchetes, sobre todo Cristina. Afortunadamente parece que hoy atrde ya están un poco mejor, al menos por el apetito en la cena están mejor. Cristina ha llegado a no querer hacer 3 comidas seguidas, parecía que la estuvieras matando cuando le acercabas una cucharada.
Me cuesta encontrar hueco para escribir algo, parece que uno en verano debería tener más tiempo, pero a mi me pasa al revés, no saco tiempo para nada. En fin, seguiremos intentándolo. A los que estén de vacaciones o vayan a comenzarlas ya, ¡que las disfruten!
Con mi cierto retraso habitual, aqui estamos de nuevo. No saco tiempo de ningún sitio para escribir algo, voy liao. Esta última semana un poco más porque desde el lunes Carmen ha estado un poco pachucha: una contractura en el cuello combinada con una faringitis inoportuna han hecho que pase unos malos días. Bueno, aún no se le ha pasado del todo. El caso es que si ya de normal voy con poco tiempo para todo, con Carmen regulera aún menos tiempo. Se me ha pasado la semana en un pis pas.
Como este fin de semana ultimo ha sido poco interesante (no hemos podido ir a ningún sitio), mejor cuento lo que hicimos el finde anterior (histórico fin de semana donde la Selección se proclamó Campeona del Mundo ¡ole! y Casillas besó a la Carbonero... Carlitos se me va a poner celoso). Estuvimos un día en Gandía viendo a unos amigos, y tuvimos ocasión de ir a la playa con los peques. Era la primera vez que veían el mar de cerca, y esta es la cara que se les quedó:
No se decir si les gustó el mar o no. Cristina estaba medio muerta de sueño, y no se si por el ruido de las olas o si es que le tocaba pero la mayor parte del tiempo que estuvimos en la playa estuvo dormida. Carlos sí que entró al mar, y a ratos estaba encantado y a ratos medio lloricoso. Ya veremos, habrá que repetir.
Donde sí que están muy a gusto es en la piscina, ahí si que ambos dos disfrutan como monos. Les hemos comprado un flotador super moderno que se supone que no vuelca (bueno, sí que vuelca en determinadas circunstancias, como por ejemplo si hacen pie) y que les permite moverse más o menos libremente por la piscina sin que tengas que estar 100% sujetándolos. Cristina en especial se ha adaptado muy bien a él y ya se mueve como un pececillo. Carlos también, pero se cansa antes y empieza a pedirte que se lo quites. Cuando digo "pedirte" es que se pone a lloriquear y no sabes qué quiere hasta que pruebas a quitárselo y entonces para de lloriquear... la falta de vocabulario es así.
Por cierto que es curioso que les sigue sin gustar el césped. Ahora no es que no lo aguanten y se pongan a llorar como antes, pero enseguida se van a donde no haya cesped:
Hablando de Vocabulario, Cristina está adquiriéndolo a pasos agigantados. Esta mañana al poco de levantarles (a las 07:15H) y recién cambiados de pañal, mientras correteaban por el salón nos ha olido a caca. Como Cristina hace poca cacota le hemos preguntado "Cristina, ¿te has hecho caca?". Lo que suele ser una pregunta retórica, no esperamos respuesta, nos dirigimos a ella y olfateamos de cerca. Pero hoy, antes de eso Cristina ha respondido "caca al-los" (traducción simultánea: "No soy yo, es Carlos quien tiene caca"). Nos hemos quedado pasmados.
O mejor esta otra: hoy Cristina se ha chivado de Carlos. Para entenderlo, hay que saber que tenemos una lámpara en el salón de esas que se enciende con un interruptor de pie. por mucho que escondemos el interruptor siempre queda un poco de cable a la vista y al final los dos (tanto Carlos como Cristina) lo cogen, y siempre que lo hacen les decimos que no, que eso no se coge, nos ponemos serios y les reñimos. Y se va convirtiendo poco a poco en una especie de fruta del árbol prohibido. Si cogen el cable o el interruptor y les vemos, les cae la bronca y reaccionan rápido yéndose de ahí. Normalmente. Pues bien, hoy Carmen estaba sentada en el sofa cuando Cristina se ha acercado a su mamá, se ha levantado y mirando recto hacia la lámpara se ha puesto a decir "tete tete tete tete...". Cuando Carmen ha mirado para allá estaba Carlitos cogiendo el cable con cara de culpabilidad. "La tata se ha chivado", ha pensado "esta me las pagará".
Para finalizar este largo post con el que espero compensar dos semanas de silencio. un par de videos. Primero este de Carlos persiguiendo palomas:
Le encanta, cada día controla más el corretear por ahí solito, ya está hecho un experto total.
Y segundo este de Cristina y Carlos en el parque. Mala luz, poca resolución. Pero es muy gracioso porque ilustra la nueva técnica de Cristina para conseguir algo que tiene su hermano. Como por la fuerza no lo consigue,ha empezado a darle otras cosas que estén a su alcance. Cuando Carlos se distrae con esas otras cosas, dejando la que le interesa a Cristina libre, ella está atenta a ese momento, y se va a por ella para cogerla. En este caso es un juguete de una jirafa de madera con ruedas, pero lo hace con otras mil cosas.
Para finalizar ya de verdad, una foto que debería haber puesto hace una eternidad, y que me han recriminado que no pusiera. Es una foto de esta semana santa pasada, cuando quedamos con unos amigos de Albacete a comer. No puse nada entonces sobre esa comida y la verdad es que se me pasó. Aquí la foto correspondiente:
Ayer vivimos algo que no pensé que llegaría a ver: la selección española de fútbol llegando a la final de un mundial. Bueno, cuando digo 'pensé' me refiero a que hace ya años que me había desengañado de que los periodistas siempre estén inflando las opciones del equipo año tras año, y siempre hay que rebajarles un poco todo lo que dicen. ¡Ya eran muchas decepciones!
Pero llevamos unos años buenos. Ya pasó con el baloncesto (del cual soy más aficionado) pero ahora toca con el fútbol. Sólo hay que cambiar el chip.
Cuando se ganó el europeo los peques estaban en la barriga de mamá por lo que no se enteraron de gran cosa. En esta ocasión apenas se están enterando y seguro que cuando sean mayores no se van a acordar. Pero ellos ya van a vivir habiendo interiorizado que es posible ganar y ¿porqué no? si se puede ganar un mundial de futbol, cualquier otra cosa es posible. Y no solo porque los milagros existen sino porque es posible si se hacen las cosas bien. Esto es de otra generación.
Uno de las moyores diversiones con estos dos es observarles mientras van explorando y descubriendo nuevas cosas, ver sus reacciones, si les gusta o no, etc. Carlos y Cristina no necesariamente reaccionan igual, lo que le gusta a uno muchas veces al otro no le gusta tanto, y viceversa.
El otro día descubrimos que a Carlos no le gustan las típicas máquinas de caballos/coches/helicópteros/lo que sea que hay en centros comerciales, bares y esquinas varias. Curiosamente le atraían mucho, porque se dirigía a ellas cada vez que podía, pero en cuanto se ponían en marcha salía corriendo en dirección contraria. Cristina en cambio mantenía una actitud mucho más moderada mientras estaban parados, pero en cuento se ponían en marcha sonreía y apuntaba su dedete hacia ellas. Así que en una de esas nos decidimos por montar a Cristina a ver si le gustaba:
Carlos no quiso ni quedarse cerca de su hermana, salió corriendo y sólo se acercó en bracitos de papá.
En todo caso a veces lo más interesante es ver cómo ellos mismos hacen cosas nuevas sin interveción de los mayores: así ves lo que realmente les gusta y lo que no. Carlos tiene una cierta inclinación por el agua, más que Cristina. En Albacete, cerca de casa de los abuelos, hay un parquichuelo que tiene una fuente que tiene unos chorritos de agua que salen de la fuente hacia arriba y que son accesibles a niños y mayores. En estas fechas de mucho calor Carlitos sale corriendo hacia allí y se pone a jugar con el chorrito: quiere 'taparlo', o vete tú a saber qué. Eso sí, acaba empapado de pies a cabeza.
Están en una edad en que todo lo van descubriendo y no paran ni un momento. Particularmente Carlos que ya le ha cogido el tranquillo a eso de andar y ahora no hay quien lo pare. Menos mal que van de uno en uno y Cristina aún tiene mucho que avanzar antes de lograr andar solita. Aunque lo pide, y hay que llevarla de un lado para otro maltratando los riñones. Para los papás la verdad es que es cansado. Así que últimamente cuando más decimos eso de "¡Ay que bonicos que están!" es justamente cuando se encuentran en esta situación:
Como no tengo mucho tiempo para editar lo que les va pasando, me dedico a postear videos. Si una imagen vale más que mil palabras, ¿cuánto más valdrá un vídeo que una imagen?
Este primer video es de Carlos y Cristina jugando a encajar aros en su sitio. A los dos se les da muy bien esto, incluso se pelean por ser él (o ella) quien los encaja.
El segundo video es de los nanos jugando/viendo caer pompas de jabón. Les gustan mucho, a veces, porque otras veces no les hacen ni caso. Dependerá del día supongo
No tengo mucho tiempo para escribir más, pero volveré por mis fueros espero que en breve
Este fin de semana (de nuevo solo hablamos de los fines de semana, parece que no tengamos otra vida) hemos estado en Albacete. El viernes teníamos un cumpleaños, de mayores, no de pequeños, que empezó un poco tarde para los peques, motivo por el que nos tuvimos que ir un poco pronto, antes de la tarta (¡mecachis!). Pero por lo demás se portaron bien. El primo Aarón, que es muy efusivo, les trató tan bien que les hizo llorar un poco, ya ves tú, no están acostumbrados a tantos besos y abrazos. Ya he dicho en alguna ocasión que es un pequeño terremoto.
El sábado hicimos poca cosa novedosa: alguna compra, alguna cervecita en alguna terraza aprovechando que por fin parece que no llueve, algún juego con los primos y poco más que contar. Bonito el partido de Camerún y Dinamarca, una pena que perdiera Camerún, equipo que siempre apoyo desde el mundial del 90. Qué mayor estoy ya, cuando digo estas cosas me doy cuenta.
El Domingo estuvimos en el parque, y los peques descubrieron una nueva afición: jugar en la arena. No las teníamos todas con nosotros acerca de que les fuera a gustar o no. Por ejemplo, el césped no lo soportan, no quieren tocarlo, y la arena era una textura nueva que no sabíamos cómo iban a reaccionar. Pero bien, les ha gustado. En el video siguiente están jugando con el primo Aarón y el primo Pedro, los cuatro en la arena:
Por la tarde hemos vuelto a Valencia, y como hemos llegado pronto me los he bajado al jardín mientras la mamá recogía cosas del viaje. ¿Que cómo me las apaño con los dos yo solo? Bueno, la verdad es que no es tan dificil mientras que Cristina no se arranque a andar por ella misma, Carlos se le controla a distancia y se va portando bien. Pero hoy he contado con ayuda extra.
Una ventaja del edificio en que vivimos es que, como se trata de una urbanización cerrada, los niños pueden estar por el jardín solitos, sin necesidad de estar con ellos. De una cierta edad, claro. El caso es que esta tarde una recua de chiquillos se ha hecho cargo de los peques y yo sólo he tenido que supervisar que no hicieran ninguna barrabasada con ellos. Jugaban a que dos de ellos eran los papás de Carlos y Cristina y el resto los hermanos mayores. ¿Que es dificil de creer? Tengo pruebas gráficas. Atentos a partir del segundo 35 del video siguiente:
La niña rubia, Ángela, es un auténtico torbellino, no es la primera vez que está con Carlos y Cristina, pero hoy se ha traído a todos los amigos.
En fin, pronto más sobre los peques. Más juegos de niños. ¡Abur!
Hay algunos fines de semana que no hay nada como quedarse en casita tranquilito. Ni viajes, ni actividades extraordinarias, ni cenas con los amigos... nada, casita con los peques y nada más. Este ha sido uno de ellos, no hemos hecho nada especial
Eso sí, hemos probado a bajar a los peques a la piscina, a ver si les gustaba. Desafortunadamente el agua de la piscina de niños estaba muy fria, más de lo normal (que suele tender más bien a tipo 'caldo'), y nos hemos cortado de meterlos mucho rato en el agua. De hecho, la reacción de los dos ha sido de repelús ante la frialdad del agua: Cristina en cuando ha llegado a la altura del bañador ha empezado con un 'ayayayayay' muy sentido que nos ha hecho sacarla rápidamente, y Carlos ha aguantado un poco dentro, con el agua hasta la cintura más o menos, pero al poco se ha dado la vuelta y ha intentado trepar por el borde... En fin, ya se calentará y volveremos a probar. De todos modos pensamos que sí que les gusta, porque hacían muchos gestos y sonreían mucho cuando estábamos con ellos sentados en el borde.
Carlitos está poniéndose morado a colines, de ahí su cara como enfurruñada (en realidad está 'masticando' con sus 8 dientes)
Juguetear en el agua sí que les gusta, por lo menos en la seguridad de la bañera les encanta. Carlos chapotea que da gusto, y Cristina se lo pasa en grande viendo a su hermano:
A ver si hay suerte y podemos verles en la piscina en breve.
El que sigue es un video grabado la misma mañana que el video del post anterior. Cristina está en la cuna, un poco cansado de que no la saquemos aún, y llamando a todo el mundo, particularmente a su hermano.
Llevo unos cuantos dias sin bloguear nada, la verdad es que voy liado y me cuesta encontrar un rato para escribir algo. Pero tengo que hacer el propósito de retornar a poner más actualizaciones con menos contenido, porque por un lado me cuesta encontrar hueco para escribir tanto y por otro me pasa que cuando me voy a poner han pasado tantas cosas que ni me acuerdo.
Bueno, vamos a una pequeña crónica de los últimos días. Las cosas van evolucionando:
- Carlitos cada vez está más a punto de echarse a andar por si mismo. Si le ayudas casi que se suelta, e incluso ya da dos o tres pasos si no se da cuenta de que está solo. Pero por sí mismo aún no termina de arrancarse. Ya he dicho que prisa no tengo, ya lo hará. Pero lo ves ahi, casi a puntito, y como que le vas animando a que se termine de atrever. A ver si lo logro grabar bien, que las grabaciones que he hecho no me gustan
- Cristina ya se pone solita de pie en cualquier sitio que tenga un apoyo. En todo caso el peligro está en cuando se quiere bajar, porque controlar no controla, y prudente como su hermano no ha salido. La muy bruta se deja caer a plomo todo la larga que es, y si no la coges se pega un batacazo de padre y muy señor mio. No tengo muy claro que sea muy bueno estar siempre al quite para que no se pegue el golpe, así no va a aprender nunca que tirarse a lo bruto no es bueno.
Aqui los tenemos a los dos en un parque-cuna que tenemos en la casa de los abuelos en Albacete
- Han empezado los dos a comer cositas ellos solos. De momento, básicamente jamón o lomo embuchado (no son tontos, no), pero también alguna que otra cosita que les troceamos y les ponemos en la mesa de la trona. Cristina se apaña mejor que Carlos con esto, por ahora. Pero Carlos va haciendolo mejor día a día. Este video que viene a continuación es del primer día que les dimos algo así. Era jamón.
- Hemos ido al pediatra para la revisión de los 15 meses y los dos están fantásticos. Carlos ya está el en percentil 50 de peso, y (alucina) en el 75 de altura. Para los legos en la materia, eso significa que es más alto que el 75% de los niños a su misma edad ¡Si es que este niño ha salido a su padre! Con lo pequeñito que era cuando nació. Y Cristina no se queda muy atrás: ya ha logrado entrar en percentiles de peso, hasta ahora siempre estaba por debajo, en una linea casi paralela pero sin entrar. Ahora ya está un pelín por encima del percentil 3 de peso (guau). Pero donde está que se sale es en el de altura, que casi alcanza el percentil 50. No, si ya nos lo dijo una pediatra hace un tiempo: esta niña va para modelo, alta, delgada y guapa. No lo dije yo, que conste.
- Hoy están recién vacunados de 3 o 4 cosas. Pobrecitos, ayer se portaron muy muy bien en el médico, Carlitos ni siquiera lloró con el primer pinchazo, sólo al ver el segundo pegó un par de lloros ("Eh! que uno vale, pero dos ya os estáis pasando!!"), pero nada, dos lloros, y Cristina un pelín más pero en 20 segundos ya estba calladita. Son unos valientes. Espero que nos les haga reacción, Carlos ha pasado la noche un pelín tontete pero han dormido más bien que mal.
Un par de fotos de los peques en el parque. Primero con el tito Álvaro, Cristina montada en un columpio de esos de muelle. Obsérvese bien la cara de seriedad de Cris.
Una segunda de los peques con la abuela en otro columpio. Cristina está de pie, pero hay que estar al quite por si se deja caer de espaldas.
Y una tercera de Carlitos en ese mismo columpio:
Ya para acabar, un video para fans. Porque si no eres fan no aguantas los 5 minutos que dura viéndolo. Se trata del momento en que se acababan de despertar el domingo por la mañana, a las 7:30H de la mañanita. Ni que decir tiene que por nosotros se hubieran podido quedar un rato más dormidos, pero no, con la cantidad de cosas que hay que hacer en el mundo ¿para que dormir? ("Filosofía Cristina"). La calidad del video, pésima: grabado con el movil, poca luz, mal sonido... pero muy ilustrativo de estos dos y su comportamiento matutino.
Cristina es la niña más feliz sobre la Tierra cuando la pones a 'andar'. La tienes que coger bien, porque no tiene capacidad de equilibrio ninguna, se cae (más bien se deja caer hacia atrás) a las mínimas de cambio. Pero mientras la llevas de pie ella es feliz. Observesela:
Carlitos controla mucho más. Está a un pelo de soltarse a andar solito. No lo hace porque es uno de los niños más prudentes (otros dirían cobardicas) que conozco. Lo que no me parece mal, no vayáis a pensar. Cuantas menos veces se descalabre, mejor.
Esto de ser Mayo tiene un efecto secundario que cada vez nos afecta más: las comuniones, o más exactamente, las primeras comuniones. Es impresionante cómo esto se ha estado convirtiendo cada vez más casi como si fueran bodas, de la cantidad de invitados, las comilonas y los regalos que se dan. Como otras muchas cosas en este mundo loco que llevamos, le damos una importancia desmesurada a cosas que antes no la tenían.
En fin, que el fin de semana pasado estuvimos en la comunión de la prima María, que aunque no se correspondió en absoluto con una comunión-boda (ni mucho menos, la verdad es que fue bastante moderada), sí que se asemejó mucho más a un gran evento que las comuniones que recuerdo de mi infancia. O al menos, la mía.
Los peques estuvieron en su línea: Carlos durmiendo gran parte del rato que estuvimos comiendo, y Cristina despierta y de brazo en brazo toda la tarde. Si es que nos vamos conociendo ya...
Eso sí, estuvieron todos los primos (primos hermanos y primos segundos) de los nanos: Rocío y Pedro, Aarón y Valerio.
Aarón es un pequeño terremoto, con los tres meses que les saca a Carlos y Cristina se mueve tanto que casi siempre sale borroso en las fotos. Está todo el rato corriendo de un lado para otro. Siendo casi de la misma edad, seguro que de mayores se llevarán bien, o al menos eso esperamos
Valerio es más pequeño pero también de la misma edad. Los cuatro constituyen la segunda hornada de primos de la familia (amplia familia) de Carmen en Albacete. Habrá que verlos de mayores, los cuatro de fiesta por ahí. Seguro que Cristina los lleva rectos como una vela ;) ¡Menuda es ella!
Pero bueno, no sólo de comunión estuvimos el fin de semana. El sábado, entre otras cosas, estuvimos en los columpios con los peques, y Carlos descubrió una nueva diversión:
Esa que se escucha de fondo es Cristina.
Por cierto que veréis que Carlos está con abrigo. Menudo frío que hacia en la meseta el finde pasado. Tanto fue así que Carlitos se puso malito, y la madre también. Los dos han estado con la garganta pachucha toda la semana; bueno, Carlos sigue aún con tos y mocos, aunque menos que a principio de semana. ¡Este invierno no termina de irse nunca!
Cristina se ha autocoronado como reina de la casa.
Como Napoleón. Bueno, él se coronó como Emperador, pero el gesto tuvo que ser parecido. El caso es que, al igual que otros en su posición, se está conviertiendo en una pequeña dictadora y si no se hace su voluntad se pone hecha una furia. Nos va a costar Dios y ayuda domar este carácter.
Hoy Cristina se ha puesto de pie por ella misma por primera vez. ¡Que gran logro!
Y mejor que se lo van a pasar según vayan creciendo. Por de pronto ya están empezando a interactuar entre sí, y cuando lo hacen se lo pasan realmente bien. Ahora de vez en cuando juegan a perseguirse, o a algo parecido. Es difícil de explicar con palabras, pero afortunadamente la tecnología viene en nuestra ayuda y el móvil que graba vídeos llega como la caballería para mostrarlo al mundo:
El otro día nos montaron una que merecería la pena de haberse grabado, pero no teníamos el cuerpo para jotas. Lo explico: nosotros en general solemos meterles primero a uno en la cuna (el que más sueño tenga), y cuando se ha dormido, normalmente al poco rato, metemos al segundo. Es lo que tiene compartir habitación, si los metes los dos a la vez se revolucionan y no se duerme ninguno. El caso es que la noche en cuestión habíamos metido ya a Carlos y llevaba un rato largo para dormirse, miestras que Cristina esperando daba muestras de sueño también. Así que entré sigilosamente en su habitación para ver si estaba dormido. Quieto como un palo en su cuna, pensé que efectivamente estaba roque, así que decidí que era momento de meter a Cristina con su hermano. Así lo hice, pero al cabo de escasamente dos segundos de salir de la habitación empiezo a escuchar unas risas... no sólo de Cristina, que se suponía despierta, de los dos. Risas no, carcajadas, a mandíbula batiente. ¡Pero bueno! nos dijimos Carmen y yo, ¿que les pasa a estos? Cuando entramos en la habitación al cabo de unos segundos nos encontramos a los dos en la cuna, Carlos de pie mirando hacia Cristina, Cristina de rodillas (aún no sabe ponerse en pie sola) también mirando hacia Carlos y los dos riéndose pero bien. Cuando los vimos así a los dos nos dio otro ataque de risa adicional, así que allí estábamos los cuatro riéndonos. De verdad que la imagen merecía una foto.
El caso es que no lo hicieron una vez, sino tres a lo largo de la noche, estaban revolucionadillos ese día. A las 11 se acabaron durmiendo, la parejita. Menudos son
Este finde nos hemos quedado en Valencia, y hemos aprovechado el buen tiempo que ha hecho para hacer cositas. El sábado hicimos compras de ropa, para mí (dado que mi cura de adelgazamiento me ha hecho quedarme sin vestuario utilizable; esto merece una entrada en el otro blog, ya lo contaré) y para los nanos. Es que la ropa de verano del año pasado obviamente ya no les sirve, y la de invierno de este año dentro de poco será inutilizable. Así que de compras toca. Esto de comprar para dos es una ruina, si la ropa de los peques es cara (no tanto por el precio en sí, sino por el poco aprovechamiento que tiene), esto de comprar por dos es tremendo. El sábado por la tarde estuvimos en los columpios con los peques, cada vez les gustan más, aunque claro que les tienes que hacer tú todo el esfuerzo.
El domingo quedamos por la mañana con unos amigos y sus niñas en el Jardín del Turia. Ya he comentado alguna vez que el antiguo cauce del río Turia es un largo parque con multitud de actividades, repartidas por tramos a lo largo del mismo. Para los que desconozcan Valencia, el parque se ha construido sobre el cauce de un río que ya no está ahí. Me explico: el río Turia es uno de esos ríos mediterráneos con casi nada de caudal todo el año pero que cuando llueve de verdad se lo lleva todo puesto, crecida tras crecida. En Valencia han habido inundaciones periódicas causadas por el río desde hace siglos, y una en concreto (el año 1957) fue lo bastante catastrófica para determinar cambiar el trazado del río y crear una nueva desembocadura unos kilómetros al sur de la ciudad. El cauce abandonado se utilizó finalmente para hacer un largo parque (puede parecer obvio, pero hubo otras propuestas como por ejemplo construir una autopista urbana, ¡que barbaridad!), que se ha ido llenando con los años de varios puntos de interés: el Palau de la música, la Ciudad de las Artes y las Ciencias (incluyendo el Oceanográfico), El Gúlliver, el Parque de Cabecera, el BioParc, campos deportivos, etc
Bueno, tras esta disgregación histórico/turística, el caso es que yo esto lo contaba porque esta mañana hemos estado en el parque con estos amigos, nos lo hemos pasado bien con los peques y sus nenas, quienes se sienten muy mayores cuando están con los nanos. Claro, tienen 5 (casi 6) y 3 años, si es que son ya unas señoritas. Aquí están los 4 jugando juntos:
Bueno, está claro que vivimos sólo de fin de semana en fin de semana. De los días entre semana apenas si cuento cosas. Es el signo de los tiempos...
A juzgar por nuestra experiencia reciente, los mercadillos medievales están de moda. ¿Que porqué digo esto? Pues porque dos fines de semana consecutivos hemos estado en mercadillos de este estilo, y eso sin buscarlos.
El fin de semana de la semana pasada estuvimos comiendo en la playa con unos amigos, una paellita dominguera en un buen día de finde primaveral. Y en la playa había un pequeño mercadillo medieval, con sus caballitos para que montasen los niños (los peques no lo hicieron, afortunadamente son demasiado pequeños aún para pedir), con sus tabernas medievales, con sus aves de cetrería, artículos artesanos etc etc. Pequeñito pero apañado, y en la playita. A continuación, Carlitos en brazos de Carlos (un amigo) y Cristina en brazos de Carmen, mirando bichos.
Este fin de semana hemos estado en Albacete, y ¿adivinais qué? Otro mercadillo medieval, más grande y con más puestos, aunque del mismo estilo que el otro. Algunos yo creo que hasta eran los mismos que la semana pasada. Debe haber un 'circuito' de mercadillos medievales y los señores que participan deben ser siempre los mismos. Imagino que hay incluso una empresa que los organiza y se los ofrece al ayuntamiento de turno: "Oiga, sólo tiene que dejarme el permiso y el espacio en la calle y le monto un buen tinglado para que sus vecinos se diviertan un par de días". En fin, que hemos pasado sábado y domingo de mercadillo. Incluso hemos comprado cosas: queso de cabra artesano y chocolate (está de muerte).
Y hemos comido en un puesto de comida supuestamente medieval aunque más bien era gallego. Si nos ponemos puristas, muy medieval no era porque el pulpo iba acompañado de patatas cocidas, y la patata es un tubérculo traído de América, por lo que en la época medieval, antes del viaje de Colón, mal podían hacer así el pulpo. Pero bueno, detalles: al lado había un puesto de mojitos, tampoco me resulta muy medieval. La comida, eso sí, muy buena, aunque carilla carilla. Nos pusimos moraos:
Con mamá y tita Rocío:
Los peques se han portado relativamente bien. Empiezan a no querer dormir por las mañanas, especialmente Cristina (que raro, ella otra vez), quieren dejar atrás la siesta matutina. Sin embargo, aún no tienen aguante para no dormir hasta después de la comida, así que sistemáticamente se duermen un rato antes de la comida. Carlitos que es más dormilón lo hace menos, pero con Cristina lo de dormir a destiempo se le da realmente bien. Qué cruz.
Ambos dos están avanzando mucho físicamente. Carlos pide una y otra vez que e llevemos andando. O sea, lo que que quiere es que le demos las manos para que él se apoye y vaya andando por ahí, con sus papás agachados (y arriñonados) para sujetar sus manitas. Se pone a tu lado, se apoya en tí para subirse y a continuación sube las manitas para que le cojas. Sabe más que los ratones coloraos.
Y Cristina también evoluciona. Ya gatea de verdad de vez en cuando, no estilo 'cuerpo a tierra' sino gatear gatear. Y se apoya en los muebles o en la cuna para ponerse de rodillas. Así empezó Carlos. Al final esta niña andará también. Como era de esperar, claro.
Eso si, si tiene que darse prisa se tira al suelo y vuelve al estilo 'Teniente O'Neil'. Pero cada día lo hace mejor
El otro día Carmen les compró una pelotita de plástico para que jugaran. El siguiente video es del mismo día en que les dimos la pelota. Puede verse cómo los dos juegan (o lo intentan) con la pelotita, Cristina con mucho interés por ir tras ella, y Carlos con interés por quitársela. Carlos se hace un poco pesado. La estrategia de Cristina cuando a Carlos le gusta algo (lo que sucede a menudo) es quejarse, lloriquear, patalear y esperar a que alguien (léase papá o mamá) se lo quite al tete para devolvérselo a ella. Es una estrategia que da resultados, aunque sólo a veces, porque de vez en cuando nos decimos que tiene que incrementar su tolerancia a la frustración y procuramos no hacer mucho caso.
Se ponen los dos muy pesados y se pelean por la pelota, tanto es así que llegamos a dudar si no deberiamos haberles comprado dos, una para cada uno.
En todo caso el día siguiente Carlos ya presentaba bastante menos interés por la pelota. Cristina, no, seguía muy interesada. Es curioso que a Cristina le gustan más los juguetes como las pelotitas y a Carlos le interesan más los peluches. Salvo con el perrete de dormir, que Cristina no sabe vivir sin él.
Este video muestra a Cristina el día 2 de la pelota. Menos mal que no compramos dos porque Carlos ya le hacía muy poco caso. La novedad del primer día. El final del video muestra a Carlos de nuevo intentando quitarme la cámara. Esto es una constante.
Hoy día a Cristina tampoco le interesa demasiado, juegan los dos de vez en cuando con ella, pero no mucho.
El siguiente video es con globos, no con pelotas. Y de nuevo a Cristina le gustan mucho. Está encerrada en el parque jugando con dos globos, se lo pasa bien, no?