Los nanos están portándose relativamente bien con todo esto de quitarles el pañal. digo relativamente porque en general se han acostumbrado a hacer pipí en el orinal si les sientas en él. Y están aprendiendo a aguantarse. Pero por otro lado si no les pones a tiempo es bastante raro que pidan ellos sentarse... no digo que no pase nunca, pero muy frecuente no es. Cristina lo pide algo más que Carlos pero no es nada raro fregar algún que otro charquito todos los días. Empezamos muy fuertes con eso de los refuerzos de alegrarse mucho cuando el pipí va en su sitio (y lo seguimos haciendo), y llevarlos todos al water para tirarlo con mucha ceremonia, y solecitos cuando lo hacen bien:
Lo de los solecitos ultimamente lo tenemos un poco abandonado eso sí.
El popó va peor. Sólo ocasionalmente da la casualidad de que lo hacen en el orinal. Poco a poco!
En resumen: va por días. Hay días perfectos que no se mojan los pantalones ni una sola vez y días catastroficos de 4 o 5 veces.
Pero no solo hemos dedicado los días a aprender el control de esfínteres. Un par de días nos vino a visitar la prima Zoe. Está creciendo un montón y dentro de poco (es un decir) podrá empezar a jugar con sus primos.
Tambien estuvimos este fin de semana en una fiesta de cumpleaños de una vecinita, Claudia, que cumplía 4 añazos ya. Varios de los vecinitos amigos de los peques estuvieron, y nosotros no podíamos faltar. He de decir que hicimos trampas y pusimos a los nanos un braga-pañal, o calzoncillo-pañal, o pañal de aprendizaje, o como leches se llame. Pero es que no estábamos muy dispuestos a perseguir pipís por todo el local.
El caso es que los nanos se lo pasaron más que en grande. Cristina especialmente iba de un lado al otro con una sonrisa en la boca que no se le iba. Participaron en todos los eventos de la fiesta y lo pasaron genial. Aquí los tenemos en un par de momentos particulares: cuando la tarta y cuando la cumpleañera recibía los regalitos.
Cierto es que a mi particularmente me parece un poco exagerada la manera que se tiene hoy en día de celebrar los cumpleaños, y la entrega esta de regalos con la niña sentada en un trono y los otros niños llevándoles los regalos, más aún. No es la primera vez que lo veo y me parece un poco demasiado. Pero nunca digas de este agua no beberé, porque vete tú a saber lo que acabas haciendo y si te ves obligado a entrar en la rueda.
Aquí tenemos un rato de baile y diversión protagonizado por todos los niños de la fiesta y entre ellos los nanos. Quien se lo trabajaba bien era la animadora del local, eso no se puede negar.
Para finalizar, voy a mostrar un momento de relajación, para que se vea que no todo es fiesta y diversión en la vida de los peques. También se relajan de vez en cuando. Especialmente cuando toca irse a dormir, entre la cena y la cuna. Intentamos que ese rato sea tranquilo y se están acostumbrando a ello. De muestra, cómo se acomodan en el sofá ese ratito:
Sí, sí , ya lo se: nos están robando el sofá. Dentro de poco nos tendremos que sentar en el suelo. Y el mando de la tele también está dejando de ser nuestro como nos descuidemos un pelín. La dictadura de la infancia!
Otro día más, intentaré no tardar tanto. Y que la entrada sea un poco menos escatológica ;)
Ciao!