Lilypie Third Birthday tickers

Lilypie Third Birthday tickers

viernes, 17 de junio de 2011

En el campo

Este fin de semana pasado estuvimos en Albacete; hacía varios findes que no habíamos ido, básicamente por no movernos demasiado de casa para evitar imprevistos con el pipi (o más que imprevistos, previstos). Pero al fin nos decidimos, aunque eso sí, hicimos un poco de trampa de nuevo y les pusimos un pañal para el viaje. Para el viaje solo, eso sí.

El caso es que pasamos un fin de semana diferente, porque el domingo nos fuimos a una casa de campo que tiene la familia de Carmen, a que los peques disfrutasen del ambiente rústico propio del lugar. Bueno, ellos y los titos y primos que se vinieron con nosotros.

Pero primero empecemos por el sábado. Fuimos a comprarle a los peques unas sandalias (obviamente las del año apasado ya no les valen), porque la llegada del calor les estaba haciendo cocerse un poco los pies. El caso es que acabamos en una zapatería infantil que tiene unos pequeños asientos para que los niños se entretengan jugando a montarse en animalitos:



Lo curioso es que esto era exactamente igual en mi propia infancia: recuerdo perfectamente haber estado de niño en esta zapatería y que esto estaba así. Quizá haya cambiado algo, pero la idea era exactamente la misma. Que manera de permanecer.

Luego los peques estuvieron disfrutando un rato de un artista callejero que se dedicaba a hacer pompas gigantes de jabón para disfrute de grandes y pequeños. Sobre todo de pequeños, no tengo claro que estos señores se hayan dado cuenta de cual es su público potencial más serio, pero las imágenes lo dicen todo:




En cualquier caso lo más interesante del fin de semana fue el domingo. Los peques en el campo, no les hemos acostumbrado mucho a ir al campo la verdad. Así que en gran parte fue una novedad para ellos. se lo pasaron muy bien, se portaron mucho con el pipi e incluso comieron muy bien (ya se sabe que el campo da hambre). Helos aqui en unas cuantas fotos:





Ahi se les puede ver sentaditos en una mesa, donde comer comieron muy bien. Lo hicieron en la calle; bueno, la celle calle no porque eso es el campo, y calles no hay: en el exterior quiero decir. A la sombra, que hacía un calor de agarrate y no te menees.





Las gafas se las regaló la tita Rocío a los dos nanos, les regaló unas gafas a cada uno, aunque es Cristina quien más las usa, a Carlos les hacen gracia pero menos. Cristina en cambio no pierde ocasión para ponerselas. Carlitos estaba jugando con un higo (un poco verde aun) que había cogido su prima de una higuera cercana. No sé qué le hacía tanta gracia.

Quien no se separó casi ni un momento de su prima fue Cristina: se tiraron gran parte de la tarde de cuchicheos y juntitas como dos pequeñas amiguitas inseparables. Se nota que Cris es cada día más grande y ve a su prima como su "hermana mayor" que le cuenta cosas y cómplice. Estuvieron un buen rato tumbaditas en una cama contándose cositas, vete tú a saber qué. Helas aquí.



Para acabar, un video del papi refresacando un poco a los monos y a sí mismo. si es que hacía un calor...



Ale, otro dia más! Ciao!

miércoles, 8 de junio de 2011

Pipis, popós y ¡fiesta!

Aqui estoy de nuevo tras varias semanas ausente. La verdad es que he estado muy liado, y se ha ido acumulando tiempo. Afortunadamente no hay mucho que contar porque las últimas semanas han sido bastante repetitivas: no nos hemos ido a ningún lado porque los peques están aprendiendo a ir por el mundo sin pañales. Eso nos deja un poco indefensos ante cualquier situación fuera de un entorno controlado, y en la práctica significa que no nos alejamos mucho e casa. Por ahora, porque este próximo fin de semana nos vamos a Albacete por primera vez desde que dejamos los pañales. Bufff que miedo me da.

Los nanos están portándose relativamente bien con todo esto de quitarles el pañal. digo relativamente porque en general se han acostumbrado a hacer pipí en el orinal si les sientas en él. Y están aprendiendo a aguantarse. Pero por otro lado si no les pones a tiempo es bastante raro que pidan ellos sentarse... no digo que no pase nunca, pero muy frecuente no es. Cristina lo pide algo más que Carlos pero no es nada raro fregar algún que otro charquito todos los días. Empezamos muy fuertes con eso de los refuerzos de alegrarse mucho cuando el pipí va en su sitio (y lo seguimos haciendo), y llevarlos todos al water para tirarlo con mucha ceremonia, y solecitos cuando lo hacen bien:



Lo de los solecitos ultimamente lo tenemos un poco abandonado eso sí.

El popó va peor. Sólo ocasionalmente da la casualidad de que lo hacen en el orinal. Poco a poco!

En resumen: va por días. Hay días perfectos que no se mojan los pantalones ni una sola vez y días catastroficos de 4 o 5 veces.

Pero no solo hemos dedicado los días a aprender el control de esfínteres. Un par de días nos vino a visitar la prima Zoe. Está creciendo un montón y dentro de poco (es un decir) podrá empezar a jugar con sus primos.



Tambien estuvimos este fin de semana en una fiesta de cumpleaños de una vecinita, Claudia, que cumplía 4 añazos ya. Varios de los vecinitos amigos de los peques estuvieron, y nosotros no podíamos faltar. He de decir que hicimos trampas y pusimos a los nanos un braga-pañal, o calzoncillo-pañal, o pañal de aprendizaje, o como leches se llame. Pero es que no estábamos muy dispuestos a perseguir pipís por todo el local.

El caso es que los nanos se lo pasaron más que en grande. Cristina especialmente iba de un lado al otro con una sonrisa en la boca que no se le iba. Participaron en todos los eventos de la fiesta y lo pasaron genial. Aquí los tenemos en un par de momentos particulares: cuando la tarta y cuando la cumpleañera recibía los regalitos.




Cierto es que a mi particularmente me parece un poco exagerada la manera que se tiene hoy en día de celebrar los cumpleaños, y la entrega esta de regalos con la niña sentada en un trono y los otros niños llevándoles los regalos, más aún. No es la primera vez que lo veo y me parece un poco demasiado. Pero nunca digas de este agua no beberé, porque vete tú a saber lo que acabas haciendo y si te ves obligado a entrar en la rueda.

Aquí tenemos un rato de baile y diversión protagonizado por todos los niños de la fiesta y entre ellos los nanos. Quien se lo trabajaba bien era la animadora del local, eso no se puede negar.



Para finalizar, voy a mostrar un momento de relajación, para que se vea que no todo es fiesta y diversión en la vida de los peques. También se relajan de vez en cuando. Especialmente cuando toca irse a dormir, entre la cena y la cuna. Intentamos que ese rato sea tranquilo y se están acostumbrando a ello. De muestra, cómo se acomodan en el sofá ese ratito:



Sí, sí , ya lo se: nos están robando el sofá. Dentro de poco nos tendremos que sentar en el suelo. Y el mando de la tele también está dejando de ser nuestro como nos descuidemos un pelín. La dictadura de la infancia!

Otro día más, intentaré no tardar tanto. Y que la entrada sea un poco menos escatológica ;)

Ciao!

miércoles, 18 de mayo de 2011

La hora de comer

Ya comenté el otro día que los peques están aprendiendo a comer solos. Más que aprendiendo, están queriendo hacerlo aunque se les da regular. Pero bueno, es parte de su periodo de aprendizaje, cada dia una cosita nueva. En realidad, eso de "querer hacerlo" es una cosa intermitente, hay días que muy bien, hay días que más bien mal.

El vídeo siguiente es de uno de esos días que va a ratos. Es un video un poco largo, de nuevo un video para fans. Pero es que demuestran un montón de habilidades que están aprendiendo ahora:

- comen solos (sobre todo Carlos)
- soplan la comida para 'enfriarla'
- se limpian y piden servilletas para limpiarse, incluso las cogen por sí mismos
- juegan y hacen tonterías con esas mismas servilletas
- Cristina parlotea y parlotea con tal de no comer (es un poco pesado esto últimamente)
- Carlos habla poco pero va al grano: "ya está", cuando no quiere más. Lo deja clarito.

Mejor verlo, ¿no?



Ya abandonaron hace tiempo sus tronas azul y rosa, ahora comen sentaditos en una mesa pequeñita que les compramos para ellos con sus sillitas pequeñitas. La verdad es que eso lo llevan más o menos bien: tienen claro que se come en la mesa y que cuando llega la hora de comer hay que sentarse. Otra cosa es que no quieran comer y entonces hay que llevar a cabo un proceso a veces largo para convencerles de que hay que sentarse a comer. Y que hay que comer, más aún. Y la hora de levantarse de la mesa, otra lucha.

En todo caso, la mesa de vez en cuando la redecoran a su gusto. Las pegatinas están haciendo furor en este casa, y en concreto una variedad de pegatinas llamadas "gomets" (ignoro si se las llama igual en todas partes o sólo por aquí), pegatinas muy simples de colores, que ellos cogen y utilizan para redecorar su vida. Mirad que bonita la dejan:



Que conste que la mesa es blanca.

Para acabar, un par de fotos recientes de los peques cenando. Cristina con un filete ruso en la mano (les encantan) y Carlos zampándose un yogur, los dos sentaditos en su silla.




Esta semana estamos más que entretenidos. El lunes empezamos, coordinados en la guarde, a quitarles el pañal. La verdad es que no se si están preparados o no pero llevamos tres días de mucho mocho y muchos pantalones, calzoncillos y braguitas en la colada... ya veremos cómo evoluciona! Lo acabaré contando.

Otro día más. Abur!

martes, 10 de mayo de 2011

Findes largos

Hemos pasado un par de fines de semana largos, y sin publicar nada. Ya era hora de retomar la costumbre

La Semana Santa fue de cinco dias (¡cinco!, eso no es un finde largo, son casi vacaciones), días que nos fuimos a pasar con los primos a Albacete, pero entre unas cosas y otras han sido cinco días muy poco aprovechados:

- el clima ayudó muy poco, así que varias mañanas y tardes nos las tiramos encerrados en casa de los abuelos porque no se podía ir a ningún sitio. Albacete tiene pocas alternativas de ocio infantil bajo techo, para niños tan pequeños como estos
- yo tuve que evadirme un par de dias por un problema médico de un familiar cercano, así que con los peques estuve en realidad sólo 3 dias y medio de los 5.



Hubo pocos momentos que no lloviese o amenazase hacerlo; en uno de ellos aqui están los 4 primos en un portal, en actitud amorosa (algunos). Hubo pocos dias para estar por la calle.

Y para ver procesiones mucho menos. De hecho, creo que sólo un día (el que yo no estaba, de hecho). Yo la verdad es que no soy para nada fan de esto de ver procesiones; para mí es un rollo inmenso. Pero los pequeñajos se lo pasan bien, ven gente con los capirotes puestos lo que les llama la atención, escuchan tambores y trompetas, algo poco habitual, y encima compiten por recibir caramelos. Si, esto último creo que es una costumbre de pocos sitios (creo que en Murcia y en Zaragoza, por lo que me han dicho, pasa algo parecido, pero no le he visto nunca), en Albacete pasa que los nazarenos llevan bajo la túnica caramelos que le van dando a los niños que están viendo la procesión por el camino. Yo encuentro que esto es poco serio la verdad, ¡se supone que es la pasión y muerte de Jesucristo! ¡por favor! pero los niños lo disfrutan, y siempre acaban la procesión con un "pues a mi me han dado muchos, más que a ti" o similar.

En esta foto los peques con los primos Rocío y Pedro y el primo Aarón, esperando a ver pasar los nazarenos, sentados en la acera. Los otros tres son unos trillizos que compartían asiento, pero no los conocemos, o por lo menos, conocíamos. Si con dos es difícil, con tres debe ser la leche.



Carlos y Cris se llevaron un montón de caramelos ese día. Claro que como era el único día que los nazaremos salieron de porcesión, iban con los bolsillos cargados de dulces, y así que niño que veían, nió que les caía el regalito...

El lunes de Pascua volvimos pronto por evitar los atascos, así que por la tarde nos tuvimos que buscar alguna ocupación en una tarde - una vez más - semi-lluviosa. Así que nos fuimos al Herón City, donde los peques se lo pasaron bien un rato en las máquinas de montar y esquilmar a los padres. Bueno, la verdad es que solo pagamos un par de máquinas y el resto montaron gratis (sin moverse la maquinita). Pero es que un euro por el poco rato que dura es una robo, oiga!



El siguiente fin de semana (el del 2 de Mayo) también fue largo, en concreto el lunes fue San Vicente, festivo en Valencia capital. Que cariño les tengo yo a los San Vicentes. El caso es que nos quedamos en Valencia y estuvimos en casa, haciendo cosas varias. Hicimos nuevas visitas a tiendas de muebles para pensar lo que haremos con las camas de los peques, por ejemplo. Aquí los tenemos en una de las tiendas, donde tenían una zona habilitada para el juego de los niños mientras sus papis miran y/o compran



El resto de finde estuvimos haciendo cosas varias, pero nada especial. Un dia volvimos a ir a Bioparc . Ya mencioné que nos hicimos un bono anual, y es ideal para ir a pasar la tarde tonta que no sabes que hacer. Como nos pilla cerca de casa...

¡Y anda que se lo pasan mal los nanos! El otro día descubrimos además una zona de columpios dentro del Bioparc. A los peques les gustó, aunque dicho sea la verdad les gusta todo lo nuevo, con formas y colores. De muestra un par de botones:





Sé que empiezo a parecerme un servicio de publicidad del Bioparc, pero la verdad es que los peques se lo pasan genial viendo animalitos. Y es que hay momentos muy interesantes. Este es otro video de los hipopótamos en primera linea (ya puse otro en un post anterior, pero es que este me gusta más). Carlitos se dedica a decirles hola según pasan por delante:



Que conste que no todo es diversión. Los peques también saben estar formalitos - a veces - sentados en el sofá después de cenar. Les pedimos que se sienten ahí mientras recogemos trastos y restos de cena, y se relajan un poco viendo un Baby Einstein o similar. Lo malo es que muchas veces hacen caso omiso de su supuesta relajación y se dedican a corretear por toda la casa, pasando rápidamente a estado de excitación incompatible con que les entre sueño para irse a dormir. Mantenerles así de tranquilitos a veces requiere un buen rato de conversación y juego tranquilo con ellos.



De todos modos al final se acaban yendo a la cuna, no es problema. A las buenas o a las malas, cuando llega una cierta hora, toca irse a dormir.

Bueno, otro día más, ciao!

miércoles, 20 de abril de 2011

Los moteros

Estos ultimos días han sido tranquilos en casa. Los peques han estado más o menos sanos, lo cual no está mal, y los días han pasado plácidamente. Están avanzando mucho en algunos aspectos, por ejemplo, están empezando a querer comer por sí mismos (a ver si los filmo un día de estos; son un espectáculo). Pero bueno, en general han sido días tranquilos sin mucho que contar.

Este fin de semana pasado ha sido un exponente claro. Nos hemos quedado en casita durante el fin de semana, y hemos hecho pocas cosas. Bueno, el sábado estuvimos de tiendas, comprando distintas cosillas que nos iban haciendo falta, y hemos comenzado a explorar el proceloso mundo de las camas para niños pequeños. No tardaremos demasiado en sacarles de las cunas, y hay que ir mirando las distintas soluciones que hay. Lo malo es que nuestra en nuestra caja de cerillas particular (léase casa) no hay mucho espacio y hay que mirarlo muy bien porque no todo cabe.

El domingo por la mañana nos fuimos a la playita, aprovechando que hacía bueno.



Carlos, para variar, quería irse al agua. Cristina aguantó un rato jugando en la arena, pero al cabo de un rato el agua le tiró más y se acercó a la orilla con su hermano. Podéis ver a la niña con gorrito y a su hermano sin nada en la cabeza: ni a una había manera de quitárselo (¡coqueta!) ni al otro de ponérselo (¡cabezón!).



También estuvimos un rato sentados en una terracita de la playa tomando algo; los peques se pusieron morados a patatas fritas y puntilla de calamar (Carlos particularmente). Se portaron muy bien y estuvieron muy formalitos sentados en la silla del bar, sin trona ni nada. Si es que son de mayores ya...

Lo malo es que a la vuelta a casa se nos durmieron, y luego no hubo manera de que se durmieran la siesta. Acabamos llevando un día rarísimo de horarios, durmiendo completamente a deshoras y acostándose a las mil.

Por la tarde estuvimos en el jardín de casa, jugando con las motos que el tito Álvaro les regaló por Navidad. Esta es una de las pocas cosas en que Cristina lo hace algo mejor que Carlos en asuntos relacionados con la destreza física. La verdad es que se desliza mejor, coge más velocidad y se siente más confiada de sus posibilidades. Aquí les tenemos recorriendo el jardín



Por hoy nada más. Esta Semana Santa de cinco días que el calendario nos ha dado estaremos en Albacete. Ya veremos lo que da de sí tanto tiempo con los primos y abuelos.

Abur!

viernes, 8 de abril de 2011

Juegos y mas juegos

Llevamos un par de semanas con bastante poco que contar; no hemos hecho nada especial y los días transcurren sin mucho que destacar. Así que me he decidido a rescatar algún video y alguna foto de estos días, todos ellos con un denominador común: los peques jugando.

Primero un pack de fotos de los nanos en el parque, hace un par de semanas en Albacete. Está claro que cada día aprovechan más el parque y los columpios. Para empezar, Cristina subida en un bicho de esos con muelle debajo (hay que ver cuan limitado es mi vocabulario en relación a los columpios... sácame del tobogán y me pierdo), al fondo Carlos sentado en el columpio (este es el "columpio" en sentido estricto, ¿no? ¿O tiene otro nombre?).



En la segunda foto aparecen los dos columpiándose con su madre (que no aparece) y su tita Rocío (que sí aparece). Carlos, como he explicado en más de una ocasión, es más prudente, y cuando quiere bajarse directamente lo pide, en su vocabulario limitado ("ah eh eh eh"). Y se baja muy controladamente. Pero Cristina simplemente se suelta e intenta bajarse, da igual a la velocidad que se esté moviendo en ese momento. Acabó tirada por el suelo y llorando por el batacazo. Pero mientras tanto se lo pasó muy bien. Y Carlos también.



Aquí aparece Carlos jugando en una torre. Y en la siguiente Cristina jugando con las piedrecitas del suelo. Por cierto que se le colaban por las mangas... o ni se por donde, luego al cambiarla aparecieron hasta en los pañales.. ¡dentro!





Continuamos con otro pack de fotos, en esta ocasión con los nanos jugando en la terraza de casa, un día de estos útimos en los que hacía muy buen día, pero nos pilló con mucha pereza para bajar a la calle y nos quedamos jugando en la terraza. La primera foto es de Carlitos metiendo una canasta por todo lo alto. La canastita es un regalo de su tito Álvaro, baloncestita aficionado en su juventud como el padre de las criaturas. Ni que decir tiene que me gusta verle meter canastas, me sale de dentro ese gusanillo de aficionado al baloncesto. Cristina prefiere pegarle patadas a un balón, en cambio.



Las otras dos fotos son de la tienda de campaña que la abuela paterna les regaló por su cumpleaños. La tienda junto al tubito apenas si caben en la terraza (como en el resto de la casa), pero ahí la pusimos y ellos la disfrutaron. Carlos gusta más de meterse por el tubo, Cristina no tanto, ella prefiere meterse en la tienda ("su casita") por la puerta y jugar ahí dentro







Para acabar, un video de Carlos jugando en casa de los primos con un trenecito del primo Pedro. Están pululando por ahí Cristina y Aarón, además de alguna tita más. Carlos se lo está pasando en grande tirando el trenecito por la pendiente del puente que hace la vía, pero en algún momento incluso tira el perro de peluche. No tiene el mismo efecto, no tiene ruedas, parece pensar Carlos, y lo deja a un lado.



Ale, otro día más. ¡Ciao!

lunes, 28 de marzo de 2011

¡Hay que cortarse el pelo!

Desde luego los nanos han sido pelones; hasta hace escasamente unos meses tenían bien poco pelo en la cabeza, sobre todo Cristina. Les ha costado empezar a acumular algo de cabello sobre sus cabezas. Pero ya han empezado, y hay que ir a la pelqueria a cortarlo un poco para que esté más ordenadito, y para que crezca más sano. A Carlos ya lo hemos llevado alguna vez, pero el otro día los llevamos a los dos juntitos. Y se portaron super bien, los dos muy formalitos mientras les cortaban un poco el pelo. Aquí los tenemos a los dos:



¿A que se portan bien? Cuando quieren, claro...

Ciao!

lunes, 21 de marzo de 2011

Escapada a Javea

Este fin de semana pasado nos hemos escapado de Valencia, cumpliendo un doble objetivo:

1) Huir de la ciudad en fallas, que es una locura de ruido, follón y gente
2) Hacer alguna escapada, que siempre hablamos de hacerlas y nunca lo hacemos

El caso es que hemos elegido la cercana Jávea para la escapada. Teníamos puntos de Paradores y nos ha salido bastante económico un par de días allí. El hotel está bastante bien, la habitación amplia y con vistas al mar, ¿qué más se puede pedir?



Ha sido un fin de semana muy intenso, hemos hecho un montón de cosas. Claro que ha sido un finde largo porque el viernes lo cogí de vacaciones y nos escapamos tres días en total.

Carlos y Cristina se han portado bastante bien en general, alguna pelea entre hermanos por querer los dos las mismas cosas al mismo tiempo y algunas cabezonerías de Carlos de las de tirarse al suelo. Nada del otro mundo. Teníamos un poco de miedo de las comidas, porque si bien ambos dos (sobre todo Carlos) han empezado ya a comer de todo, la verdad es que va a días y hay momentos en los que no quieren, y entonces no hay manera. Pero no, en general se han portado más o menos bien y han ido comiendo lo que les hemos pedido; algún día hemos tenido que complementar con potito porque a base de aceitunas (¡que pasión por las olivas, Dios!) no se puede vivir bien, pero en general una experiencia positiva. Aquí los tenemos en diversos momentos alimenticios:




Como además el tiempo ha acompañado hemos comido algunos días en terracitas que asomaban al mar. Es un auténtico lujo estar en pleno Marzo sentado en una terracita al solecito viendo el mar con este par de renacuajos portándose bien sentaditos en sus tronas:




Como hizo muy bueno, también estuvimos de paseo por la playa. Tanto por el paseo marítimo como por la playita en sí. Tuvo mucho éxito una vaca de cartón piedra que había en una tienda. Cada vez que pasábamos por allí habñia que ir a tocar el cencerro:



Es curioso cómo los dos peques se parecen tanto en algunas cosas pero son tan distintos en otras. A los dos les encanta el mar, tanto es así que en la habitación del hotel nos pedían una y otra vez que les cogiéramos en bracitos para asomarnos todos a la ventana a mirar el mar a escasos 20 o 30 metros ("hola, mar, hola peces, hola tortugas" decía Cristina). Y en la playa igual, los dos querían verlo de cerca, pero Carlos llegaba al extremo de querer meterse en el agua: había que retenerlo, y él tiraba y tiraba de tí para ir al agua, ¡y está fuerte el niño! Cristina en cambio se acercaba a una distancia pero se enfadaba si la querías acercar más. Carlos en general es más aventurero, Cristina más asustadiza.





Las pelotas se las compramos en un chiringuito de la playa a los dos. Un rato de pelea por la pelota amarilla, vete tú a saber porqué.



Un auténtico futbolista en potencia.

Esto de que Carlos es más aventurero y Cristina más prudente no significa que sean igual de cuidadosos. No. Es muy curioso pero Cristina ya lleva varios accidentes de todo tipo: se ha caido por una escalera (pequeña, de 4-5 escalones), de cabeza del sofá al suelo, varios golpes con chichón incluido... vamos, de todo. Carlos en cambio aún no lleva ni un solo chichón en aún corta vida de Indiana Jones. Tiene mucho cuidado y no se cae nunca. Esto da para una entrada entera pero viene a cuento porque la pobre Cristina el primer día de estancia se cayó de cabeza contra una piedra del jardín del Parador y se hizo un pedazo de chichón en la frente... impresionante. Lloró poco para lo que se había hecho, que estuvimos dudando si llevarla al médico. En las fotos de antes se puede distinguir aún el impacto en la cabeza, aunque ya habían pasado un par de días.

También tuvimos algo de tiempo de hacer visitas a los alrededores. El casco histórico del pueblo no es que sea de un tremendo atractivo turístico pero tiene algunas cosillas que ver; básicamente la iglesia-fortaleza y el entramado de callejuelas para pasear. Aquí está Carlos jugando en un columpio con la iglesia al fondo



También hicimos alguna escapada a los alrededores. Javea tiene una costa bastante bonita, con cabos escarpados como el Cabo de San Antonio o el Cabo de la Nao. Sería más bonito seguramente si no estuviera hiper-urbanizado; pero seguramente también sería mucho más difícil de llegar a ellos para domingueros como nosotros si no fuera por eso. En fin, aquí una muestra de los cuatro desde el cabo de la Nao (¿no tiene este nombre reminiscencias escolares?)



El domingo nos volvimos pronto porque no queríamos que nos tocase atasco a la entrada a la ciudad. Muchos valencianos no-falleros huimos de la gran ciudad en fallas porque es un auténtico caos de ruido, y nos imaginamos que muchos de ellos llegarían a casa el domingo por la tarde. Así que a las cuatro o así nos volvimos a casa. Así pudimos ver al tito Álvaro que se volvía a Londres un rato más tarde. Y el resto de la tarde nos fuimos al Bioparc. Ya he comentado que nos hicimos un par de bonos anuales, así que poodemos acercarnos cualquier día para pasar un rato. Ideal para una tarde de domingo sin plan alternativo.



Los peques se lo pasaron genial. Nos acercamos sin cochecito para poder acceder a la zona de Madagascar (no dejan entrar con carrito porque los lemures, que andan sueltos por ahí, se echan encima). El caso es que tuvimos ocasión de ver varios lemures. Aquí hay un par de ellos:



También vimos a los suricatos (los favoritos de Carlos y Cristina), a un cocodrilo, jirafas, gorilas, flamencos, hipopótamos...



La verdad es que hay cosas muy chulas en el Bioparc. No es por hacerles publicidad, pero hay momentos muy muy interesantes, no te diré yo que sea como participar en un reportaje en medio de la sabana africana, pero casi casi... o si no, véase este baño de los elefantes, visto a escasos diez metros de ellos:



En fin, un fin de semana intenso, lo dicho. Los peques acabaron el domingo reventados, pero es que a nosotros parecía que nos hubiera pasado un camión por encima.

Otro día más, ¡ciao!

lunes, 14 de marzo de 2011

Cumplimos 2 añitos

Los peques cada vez son más mayores. Como debe ser, claro. Ya tienen dos añitos. Y en ello estamos, de celebración. Hace dos fines de semana, con una semana de retraso, lo celebramos con los primos y titos de Albacete. Lo de la semana de retraso es porque la semana anterior, cuando tocaba en realidad celebrarlo, la mami de los peques estaba malita, y no habían ánimos de celebración. Como ellos en realidad no se enteran, preferimos dejarlo para la semana siguiente.

Aquí estamos cantándoles el "cumpleaños feliz". La pobre Cristina no lo supo llevar muy bien y se puso a llorar como una magdalena. Carlos en cambio, nos miraba a todos pero no se sentía mal.



Carlos se sabe poner morado con lo que sea. Los pasteles le parecen muy bien:



En Valencia, la abuela les trajo un regalo a casa: una "tienda de campaña" donde se pueden colar y jugar a entrar y salir. A los dos les gusta mucho. Lleva además un tubo de entrada lateral que también les encanta. Eso sí, cuando la sacamos nos tenemos que salir de casa prácticamente



Por cierto que van de amarillo y con las caras pintadas porque ese día celebraban el carnaval en la guarde, y les habían disfrazado de caramelos de limón (a toda la clase de caramelos de algún sabor/color), e incluso hicieron una especia de desfile de carnaval en el patio del cole. No tengo imágenes muy buenas del desfile, porque nos pilló un poco lejos, la única en que salen los dos es esta:



Parece hecha a propósito: no sale ningún otro niño.

También en la guarde les felicitaron los años el día que los cumplían, les pusieron un par de coronas y les cantaron el "Cumpleaños Feliz". Cristina se la sabe ya.



Este fin de semana pasado estuvimos con la abuela, los titos y la prima Zoe celebrando aquí su cumple. La prima está creciendo también un montón, los peques están encantados con ella. Sobre todo Cristina:



La cuida como si fuese un muñequito.

Pero en general los dos quieren jugar con ella y cuidarla.




Me ha costado tiempo para escribir todo esto. A ver si logro escribir algo pronto. Ciao!