Eso sí, tuvimos un viaje de vuelta un tanto accidentado, porque me pasó lo que no me había pasado en la vida (y mira que yo he viajado en coche): pinchamos una rueda. Más que pinchar, reventar, porque pisamos un trocito de rueda de camión en el firme de la autopista y acto seguido se encendieron mil lucecitas en el salpicadero y la rueda empezó a hacer 'ploploploplo', y ahí que nos fuimos al arcén a mirar que pasaba. Cambiar una rueda a mas de 30 grados de temperatura, en una autopista con los coches y camiones pasando a mil, con dos niños más su madre intentando mantenerlos calmados en el coche (y consiguiendolo, afortunadamente), a las 3 de la tarde de un 20 de Julio no es la mejor experiencia de mi vida; pero puedo decir que mi primer cambio de rueda de la historia fue perfecto y al cabo de una hora o así estábamos de nuevo de camino.
Puede apreciarse como para sacar la rueda de repuesto hubo que sacar mil cosas del maletero, y como hay un camion al fondo en el arcén: suya era la rueda que me hizo reventar la nuestra.
Por cierto que durante el viaje de vuelta, Crsitina nos sorprendió al pronunciar nítidamente, con su vocecilla de niña de no llega a cinco meses, la palabra "mama". Claro está que fue de chiripa, que en su larga conversación diaria de balbuceo por probabilidad tenía que salir alguna vez, y que probablemente la combinación ganadora no salga de nuevo hasta dentro de Dios sabe cuanto, pero nos dejó pasmados a mi y a Carmen. Por mucho que insistimos no lo vuelve a decir, qué le vamos a hacer.
Ya en casa, esta semana hemos empezado a darles papilla de fruta. Ya habíamos empezado hace unas tres semanas con los cereales, pero estos se los hemos dado con el biberón, es considerablemente más fácil. Además los cereales les gustan mucho. Con fruta ya les hemos introducido al maravilloso mundo de la cuchara y el plato. La experiencia está siendo variada: al principio a Carlos no le hizo mucha gracia esto de la fruta, a las pruebas me remito:
Sin embargo, hemos ido variando la composición de la papilla y hemos encontrado una fórmula que parece que le gusta: le hemos quitado la naranja (que parece que no soporta) y hemos añadido algo de leche con cereales en su lugar. Al tercer dia ya se ha comido el plato de papilla de frutas completo. Que campeón.
La historia de Cristina está siendo otra: a ella ya desde el primer día lo de la fruta no le parecia mal, sus dificultades estaban en entender cómo iba eso de la cuchara, pero no en saborear la fruta, que le está gustando. Así que a ella la hemos dejado con la mezcla original de frutas (plátano, pera, manzana, zumo de naranja), y de momento se come algo más de la mitad del plato. Lleva buen camino.
En un par de semanas más empezamos con lo salado, a ver si no nos lo escupen a la cara ;)
Voy a acabar con un video de los peques viendo el Baby Einstein. Yo no se lo que tiene que les deja hipnotizados por un rato. Un rato que hay que aprovechar para mil cosas, eso si. A veces me pregunto si no estaré haciendo eso de dejar a la tele de guardería, pero me consuelo con la idea de que se supone que el Baby Einstein está diseñado para estimularlos. Al menos no les ponemos el Shin Chan!
Otro día, más. Abur!