En este post voy a poner unas cuantas fotos porque tampoco tengo mucho más que contar. La primera es esta foto de Cristina, tiene una cara de sapiruja impresionante, ella es así.
Carlos es el protagonista de la siguiente, está hecho un auténtico rapero:
Eso sí, vestido de niño bueno y no de Eminem.
Los peques han estrenado este puente sus nuevas y flamantes tronas. Hasta ahora les hemos dado de comer sentados en las rodillas, pero ya es hora (lo era hace tiempo) de que se sentaran en sus propias sillas y comieran como las personas. Bueno, dentro de lo que cabe. Los dos han reaccionado muy bien y comen sin problemas sentados en sus tronas. Carlos nos daba un poco de miedo, porque siempre pone más problemas para comer, se retuerce más y lucha un poco antes de empezar a tragar. Con las tronas hace lo mismo, las primeras 2 o 3 cucharadas son de sufrir, te coge la cuchara, se da la vuelta, rechaza la comida... pero a continuación se da cuenta de que le gusta lo que le estamos dando (supongo) y empieza a zampar. Y se lo come todo. Muy bien. Cristina en cambio se porta muy bien y come sin problemas desde el principio. Aquí los tenemos sentaditos en sus tronas de colores.
Hoy martes, festivo, hemos quedado con unos amigos para comer. Tienen una niña de unos días menos que los nuestros (nació a principios de Marzo), Carolina, quien es una amiguita muy especial de los nanos. Seguro que dentro de unos años comparten juegos y diversiones. En esta foto aparecemos los tres pequeñajos, los papás de Carolina y el menda (con los ojos cerrados para variar)
¡Que mirada le dedica Carolina a Carlos!
Y para acabar añado una fotico de los peques y su mamá. Esta no es de este fin de semana, sino de hace un par de meses, durante el puente del 12 de Octubre. Pero es que a mi me gusta.
Nada más por hoy. Hasta la vista!





