El caso es que esta entrada se va a centrar en algunos de esos momentos divertidos. Cada vez hacen más tonterías y nos reímos más con ellos, hay que compartirlo con el mundo.
Por ejemplo, el otro día nos invitaron a un cumpleaños de los hijos de unos amigos (no, no es que sean mellizos también, son dos niños de dos matrimonios amigos distintos pero que nacieron casualmente el mismo dia, así que lo celebraban juntos). La celebración tuvo lugar en un sitio de esos de piscina de bolas, y era la primera vez que los peques se encontraban con estas diversiones. Les gustaron, un poco más a Carlos que a Cristina, creo yo, pero es mejor juzgar por uno mismo, así que aquí añado unas cuantas fotos del acontecimiento.
La primera, los dos en la piscina de bolas jugando sin más, en los primeros momentos recién introducidos en las bolas:
Más, de Carlitos un rato después, ya habiendo comprendido la gracia de las bolitas y habiendo pasado ya un buen rato bien divertido:
Otra, de Carlos pillado in fraganti tirando un par de bolas fuera de la piscina. Obsérvese la cara de esfuerzo de tirar las bolas, combinada con la de pillastre que sabe que está haciendo algo que específicamente su papá le ha dicho que no haga.
La siguiente es de Cristina. No se si lo he dicho en alguna ocasión, pero como niña que es le encantan las cosas de princesa y en color rosa (yo no se si esto es cultural o genético, pero esto es así en el 90% de los casos). Pilló por la fiesta la diadema de una niña y la cogió 'prestada'. Iba más feliz que una perdiz, ella, con su diadema por la fiesta.
Otra de Cristina, esta no se muy bien cómo calificarla. ¿Deseos de que el tiempo pase rápido?¿Imitando a mamá? Quiero pensar que es aún un pelín jóven para eso. En fin, admito sugerencias.
Al final se sentaron en la mesa con el resto de los niños a merendar. Claro que ellos no merendaron los bocadillos que se metieron entre pecho y espalda los demás (Carlos y Cris eran de los más pequeños de la fiesta), pero puedo asegurar que pocas veces he visto a un niño de año y medio comer tantos gusanitos, patatas, etc como Cristina esa tarde. Sólo en algunos momentos me recordaba a su primo Pedro. Al final se quedó ahí sentada la última mientras todos los demás niños se habían ido ya a jugar, y seguía comiendo.
Por cierto que Carlos luego iba por ahí repelando los restos de los bocadillos que el resto de los niños se habían dejado. Iba buscando restos de chorizo ¡aguanta tú! como un auténtico Carpanta de la vida.
Otros momentos divertidos, ya alejados de la fiesta que mencionaba antes, tienen lugar cada vez que vamos a Albacete en el salón de los abuelos. No se muy bien de donde ha salido un tubo flexible de esos por donde se pueden meter y salir por el otro lado. Pues bien, Carlitos lo disfruta como pocos otros juegos. Se lo pasa en grande, pasando por dentro, de un lado a otro, por fuera, empujándolo para que ruede, o persiguiendo a su hermana cuando se mete dentro. Se lo pasa en grande. He aquí su culete pasando por el túnel.
Otra de las mayores diversiones de las últimas semanas es que los peques han descubierto a los famosos Cantajuegos. A mi la verdad es que me gustan poco: las dichosas cancioncitas se me meten entre ceja y ceja y no puedo quitármelas de encima. Pero a los nanos (sobre todo a Cristina) les encantan. Para muestra un par de botones, en formato video.
Paciencia. Pero todo lo compensa verles pasárselo tan bien con las cancioncitas. Y es un consuelo saber que aún no tienen edad para pedir llevarles a ver un concierto de esta gente, porque el otro día estuvieron en Valencia, y en Diciembre vuelven... brrr que miedo da esto.
Otro dia seguiremos con más. ¡Ciao!
PD: Ya estaba esto casi redactado cuando este fin de semana ha llegado una nueva incorporación a la familia: la pequeña Zoe, prima de los peques, hija de los titos Jose Ignacio y Ana, ha decidido adelantarse un mes a su llegada prevista. ¡Bienvenida! Ya pondré algo más en la próxima entrada, pero como adelanto, sólo decir que todo ha ido bien excepto que aún no he podido conocerla en persona, por motivos varios.
Además, parece que este fin de semana debe de ser luna llena, porque en paralelo, en Albacete, han venido al mundo Paula y Lua, primas segundas de los peques. ¡Bienvenidas también! A ver si podemos ir a verlas pronto.
Más, en breve