Los dos renacuajos siguen bien. La niña parece que está recuperando el terreno perdido, ya casi pesan lo mismo: 1015 gr él, 997 gr ella. De nuevo, todo esto dicho con las precauciones que merecen estos datos. Eso sí, el niño parece que cuenta con una cabeza más grande, vamos, que va a salir cabezoncete. Bueno, eso confirma la teoría de que se parecerá a su padre ;)
Por lo demás todo está bien, pero de todos modos nosotros seguimos fiándonos más de las ecos de IVI, y como la semana que viene tenemos cita allí, nos quedaremos más tranquilos cuando tengamos sus resultados. Son mucho más detalladas.
La madre, por otro lado, sigue con sus sufrimientos de espalda. El viernes pasado fuimos a una fisioterapeuta (que también estaba embarazada, ¡mira que casualidad!), a ver si con un poco de ayuda profesional mejoraba sus dolores. La chica nos dijo que tenía una contractura tremenda en los músculos del área bajo-lumbar, y le metió una sesión de fuerte masajeo muy considerable. Tanto es así que al día siguiente tenía algunos moratones en esa zona. Curiosamente, sí que mejoraron los dolores lumbares, pero se vieron sustituidos por los dolores provocados por los hematomas... si es que lo que no le pase a mi niña... Este viernes volvemos a la fisio, a ver si no la machaca tanto y la ayuda un poco más esta vez (bueno, algo le ayudó, pero necesita más).
Para acabar, voy a mostrar el regalo del tito Álvaro a sus sobrinos, o parte de él al menos:
¿A que molan? Van a ir de un punki subido cuando tengan 7 u 8 meses, que es cuando estas camisetas van a irles bien, y en verano, que son de manga cortita. A quien le gusten, Álvaro las compró en una tienda de Valencia, que es de unos amigos suyos, llamada Envinarte (¡Álvaro, no me digas que no hago propaganda!), aunque también se las debe poder encontrar en la web del fabricante.