Sí, ya se que la semana pasada ya estuvimos en Albacete celebrando el cumple de los peques. Lo de celebrar cumpleaños por partida doble (en Albacete y en Valencia) es lo que nos toca por estar partidos, y me temo que va a ser una constante en los próximos años. Si fuese en verano o Semana Santa o Navidad quizá podría ser que nos juntásemos todos, pero siendo en Febrero lo normal es que los que viajemos seamos nosotros, y eso obliga a hacerlo así.
El tito Álvaro hacía tiempo que no veía en directo a los nanos, y estaba contento de verlos, le parecieron enormes y le sorprendió lo bien que se apañaba Carlos para estar de pie:
Y el regalo que les hizo a los peques fueron unas zapatillas de deporte infantiles. Las de Cristina eran estas, ¿son o no son una 'pocholada'?
La abuela les regaló un chándal a cada uno (para tener el kit completo) y los titos Jose Ignacio y Ana unos bañadores para el verano que se acerca. Los bañadores iban con un gorro/sombrero a juego, he aquí a Cristina con su sombrerete:
La segunda ración de cumpleaños tuvo lugar el domingo: fuimos al cumple del niño de una amiga de Carmen, Tere, que nos había invitado. Los peques se lo pasaron bien, aunque Carlos echó un poco en falta el poder echarse al suelo a gatear. Había demasiada gente en poco espacio y muchos niños corriendo sin mirar nada ni nadie como para dejarlo solo por ahí, ni siquiera con supervisión. Cristina estuvo más discreta (salvo coger mis gafas, a lo que parece que ya le ha cogido afición). Carlos estuvo un buen rato mirando a los niños más mayores que estaban jugando con globos, los miraba con un interés tal que al final le dimos un globo a él para que jugase. Y parece que le gustó:
Menos mal que no le explotó en la cara, aunque estuvo a punto. Algún día le pasará, está claro, y se pegará el susto, pero me alegro de que ese día esté por llegar.
Aunque no sólo de cumpleaños hemos pasado el finde. También hubo tiempo de jugar y de hacer trastadas. Por ejemplo la que aparece en el video siguiente. Ya dije en un post anterior que Carlos ya se dedica a toquetear todos los botones que encuentra, particularmente los que obtiene una respuesta inmediata en forma de cambio de color del botón o lucecita que se enciende/apaga. Y es que no te puedes despistar un momento. En el video estábamos grabando a Cristina diciendo "papá" (merece la pena verla) y Carlos gateaba por el pasillo, pero cuando nos quisimos dar cuenta se había colado entre nuestras piernas para dirigirse a su objetivo: los botones del horno.
Otro dia cuento más, por hoy ya está bien. Prometo escribir más a menudo y menos largo, de verdad.
Ciao!