Resumen: la semana pasada cuando estuvimos en Albacete pasamos un rato en casa de los titos Pedro y Rocío, y la prima Rocío decidió que era momento de jugar con su prima a disfrazarla de mil cosas. Sacó del aramario todos los disfraces que tiene, que no son pocos, e improvisó unos cuantos más. El resultado aparece en la ristra de fotos siguiente:
De pastorcilla (o Caperucita, o no se muy bien de qué):
Con falda, collar y camiseta de brillantitos (no voy a decir lo que parece):
De princesa:
De otra princesa o personaje de cuento infantil (Rocío decía que iba de cenicienta, creo):
De mosquetera:
De virgencita (véase el muñeco que hace de niño Jesús)
De princesa oriental:
Con la prima María (que se unió a la fiesta también), de otra princesa:
Otra princesa más (y van... se nota cual es la preferencia de las niñas a la hora de disfrazarse):
Ni que decir tiene que Cristina estaba más que encantada con el festival de la moda de la que era protagonista. Le encanta probarse modelitos y mirarse en el espejo, cuanto más con los disfraces. Obsérvesela, por ejemplo, en el siguiente video:
Ni que deicr tiene que vestirla de persona normal para ir a la guarde todos los días es bastante más dificultoso. Si es que se deja hacer todo lo que la prima quiere y más.
Para las primas es como una muñequita, verdad?
El pobre Carlos ha salido poco en esta entrada. El caso es que él pasaba de todo este tema, o al menos presentaba poco interés. Al final el primo Pedro acudió en su ayuda, aunque hay que decir que también el primo Pedro es bastante pasota en cuanto a estos temas (será algo del cromosoma XY o será por otro motivo?) y le disfrazó de poli:
En fin, que tenemos un futuro de disfraces por delante.
Ciao!