La cena de Nochebuena para ellos fue exactamente igual que cualquier otra: biberón, y a la cuna a dormir. Los papás, abuela, titos y tía abuela que cenaron en casa pudimos disfrutar de una cena relativamente tranquila. eso sí, la sobremesa se alargó hasta las mil y nos fuimos a dormir demasiado tarde: al día siguiente estos dos estaban bien despiertos a las 7 de la mañana y nosotros no podíamos con nuestra alma. Gajes del oficio.
Papá Noel trajo a los peques unos pocos regalos: un perro de peluche (que hace un ruido como de risas y se mueve), una muñeca de tela, una bola que se desmonta y que Carlos no se cansa de perseguir por el suelo, y un espejito con cosas que se mueven que Cristina no suelta (salvo cuando se lo quita Carlos).
Como los papás nos perdimos una comida con amigos y otra con los primos de Carmen la semana anterior, debido a la enfermedad de los peques, hicimos un esfuerzo por ver a algunos amigos el fin de semana pasado. El sábado estuvimos en el Bioparc de Valencia, donde unos amigos estaban visitandolo. Era el único hueco que teníamos para vernos y es dificil encontrar más, porque ellos viven en Munich y estas Navidades han venido, pero se mueven más que una peonza y van a estar en varios sitios estos dias. Al final nos vimos allí. Nos gustó mucho, es muy muy recomendable el sitio, se publicita mucho más el Oceanografic, pero el Bioparc tanmbién es muy muy interesante. Y nos pilla cerca de casa, podemos ir andando, así que cuando estos sean más grandes nos pillaremos un pase anual e iremos a menudo. Una foto de nuestro paso fugaz por el parque:

Las dos niñas que están con nosotros son Carla y Martina, las hijas de estos amigos nuestros que viven en Alemania. Falta Julio, su hermano. Que valientes ;)
El domingo hicimos el esfuerzo también de ir a Albacete a comer con unos amigos de la Universidad. Ya que no pudimos ir a la primera convocatoria en Valencia/Castellón, fuimos a la segunda en Albacete. Y luego nos fuimos a ver a parte de la familia de Carmen que se habían jjuntado en casa de una de sus tías cerca de donde comimos. Estaban casi todos los representantes de la nueva generación de la familia:
Solo faltaba el pequeño Valerio, que llegó unos minutos después de hacer esta foto.
Ya quedan menos fiestas! Feliz año 2010!